martes, julio 08, 2014

Solo con invitación: Cualquiera podría quererte más que yo, Eme Agra-Fagúndez

Seleer, Málaga, 2012. 94 pp. 11,95 €

Fernando Sánchez Calvo

Eme Agra-Fagúndez es una joven filóloga, poeta, que ha heredado de su padre, el polifacético Javier Agra (actor, profesor, montañero, escritor) el magnífico don de la oralidad, don que vive todavía en muchos países de Latinoamérica pero que en España se está extinguiendo a pasos agigantados. En ese caso, los relatos, facecias, ensayos o simplemente fábulas que componen su segundo libro (el primero, Genealogía del alma, lo escribió a cuatro manos con su progenitor) parecen estar escritos para leerse, para decirse, para cantarse y, en definitiva, para ser escuchados. En ese sentido la editorial Seleer merece, sin conocerla un servidor, el reconocimiento que merece todo proyecto que se atreve a publicar, todavía en papel, el trabajo no ya de una desconocida, sino de una estudiante y escritora que todavía no sabe si será publicada por grandes grupos pero que afirma que de lo que está segura es que siempre escribirá.
El título, Cualquiera podría quererte más que yo, esboza y resume el espíritu que tiene y debe poseer cualquier persona de la edad de la autora: romanticismo, provocación, transgresión formal y sobre todo, una sabiduría que sólo te proporciona la juventud: la de jugar a prever los finales, la de jugar a haber vivido la vida de uno mismo y la de otros, la de jugar.
Dividido en tres partes (Purgatorio, Mundo y Limbo), este compendio de prosas poéticas se convierte en una suerte de bildungsroman poético, donde eso que tantas veces se ha venido a llamar “yo” lírico, recuerda las tres fases en las que el fin del amor (sea del tipo que sea) recorre esa línea que va del desencanto a la resurrección de la experiencia, o lo que es lo mismo: a la madurez que supone aceptar que todo acaba y que una nueva aventura nos espera al otro lado de la esquina.
Por ello, porque el puente que va del desamor al amor e incluso a la aceptación es un aprendizaje, el humor se va convirtiendo en protagonista a medida que avanzamos como lectores por las páginas del libro. Por ello títulos como “Promesa” (donde el narrador ironiza sobre el sentido literal de las palabras) no tienen nada que ver con “Cama muerta” (puro despecho y somatización del dolor). De la misma manera, los primeros relatos o prosas o ensayos, más sencillos, van adquiriendo complejidad formal y riqueza de perspectivas, como es el caso de “Pinturas entrecruzadas”, donde el clásico ojo que mira al que mira nos traslada en espiral a planos temáticos que nunca se tocan y aun así confluyen.
¿Mejorable en el libro? Una mayor precisión o cuidado formal en el vocabulario, distancia narrativa y profundización temática. ¿Lo mejor?: el aliento vital e innovador de una mujer que, a pesar de haber recorrido apenas el primer tercio de su vida, ya ha abandonado los fatalismos trasnochados para adoptar una actitud positiva ante la vida, la actitud de una mujer que regala, “metidas en un sobre, las sonrisas que inventa para un nuevo amor”. Lo pueden llamar madurez, si quieren.


Eme Agra-Fagúndez: «Escribir es una forma de vivir»


10 dardos para diez dianas pretenden desvelar al público de La Tormenta en un Vaso quién es María Agra, joven madrileña, narradora, poeta, filóloga en ciernes, que publica con tan sólo 25 años su segundo libro de “breverías”. Aprovechando que Cualquiera podría quererte más que yo confirma su vocación, en esta entrevista intentaremos acudir al origen de todo y desvelar algunas líneas de aquello en lo que se puede convertir María Agra.

—¿Qué es eso de que una joven como usted pierda el tiempo escribiendo?
—La juventud siempre es relativa. Escribir es una forma de vivir, de vivir la vida desde otro prisma diferente al único que nos da la realidad. Las palabras cubren de belleza o fealdad todo lo que nos rodea y, sobre todo, nos explica a nosotros mismos. Creo que invertir el tiempo en escribir es una forma esencial de curiosidad.


—Es usted un tanto ecléctica en su forma de escribir y sin embargo es todo una clásica en la temática (el amor, el despecho, el reencuentro). ¿Está de acuerdo con esta semblanza?
—Estoy de acuerdo, creo que lo ecléctico de mi escritura se debe a que soy hija de mi tiempo, observo mi mundo, todo lo que me rodea y trato de buscar alternativas comprensibles en las palabras. Pero no puedo escapar de mi esencia, por suerte o desgracia, yo nací humana; y los seres humanos siempre hemos sido lo mismo: amor y corazón, soledad y búsqueda.

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