miércoles, julio 30, 2014

El gato que venía del cielo, Takashi Hiraide

Trad. Yoko Ogihara y Fernando Cordobés. Alfaguara, Madrid, 2014. 160 pp. 16,50 €

Santiago Pajares

Lo más probable es que el nombre de Takashi Hiraide no os diga nada. Aun con el auge de la nueva literatura nipona no podemos clasificarlo más que como un desconocido o, estirando el término, un autor emergente (a sus 64 años). Tras trabajar durante nueve años en una editorial de Tokio, Takashi Hiraide lo dejó todo atrás para dedicarse por entero a la literatura. Y no le salió mal la jugada, ya que su primera novela El gato que venía del cielo ha sido traducida a multitud de idiomas y se ha extendido por todo el mundo, ganándose grandes críticas como la que le dedicó el Nobel de literatura japonés Kenzaburo Oé: «Desde lo más profundo de la poesía, Hiraide crea una nueva prosa.»
Lo más usual es escribir un libro con una premisa fuerte sobre la que poder contar los temas que interesan al autor, para que cuando la gente pregunte de qué va el libro, puedas decir: Va de esto. ¿Pero y si se hace al revés? ¿Y si se arma un libro alrededor de una premisa pequeña y débil, algo tan frágil que parece que podría romperse en cualquier momento? Indudablemente leeríamos esa historia con cuidado de que no se fuera quebrar en nuestros dedos. La historia de El gato que venía del cielo gira alrededor de un pequeño gato propiedad de unos vecinos, un gato llamado Chibi (que se podría traducir como pequeño). Los protagonistas de esta historia son una pareja que se ha mudado a una pequeña casa de invitados en el jardín de una gran casona. Una casa humilde, pequeña y práctica, pero emplazada en un hermosos jardín y donde encuentran la tranquilidad necesaria para poder trabajar desde casa. Este jardín está rodeado de vecinos, y uno de ellos tiene un gato, un gato pequeño que recorre el espacio entre ambas casas y poco a poco, comienza a introducirse en su vida diaria. Un gato, como ellos mismos dicen, que ha decidido adoptarlos a ellos como dueños. Esa pareja, sin mascotas, sin hijos, con nada más que el trabajo para llenar sus horas encuentra en ese pequeño animal alguien para centrar sus atenciones y de donde sacar pequeñas reflexiones psicológicas, que parecen brotar como las pequeñas flores del jardín en el que viven.
Pero no creamos que este es un libro sobre un gato únicamente, sino que sirve como excusa para hablar de un momento singular en la historia de Japón. A finales de los ochenta, tras la muerte del emperador, se produjo una inusitada crecida en los precios de la vivienda, lo que provocó que casi una generación entera de japoneses tuvieran que hipotecarse de por vida para comprar un hogar (¿Nos suena, verdad?). En ese momento económico nuestros protagonistas querrían comprar la pequeña casa donde viven alquilados para así preservar su felicidad, como si esta se pudiera envasar al vacío para que no caducase, pero se ven obligados, tras la muerte de uno de los dueños, a buscar otro hogar. Entonces se presenta un dilema: ¿Qué hacer con Chibi, el pequeño gato que les ha adoptado como dueños y que tantas alegrías les ha dado? ¿Serán capaces de alejarse de él? ¿Tan esencial se ha vuelto en sus vidas?
El gato que venía del cielo no es una novela para amantes del thriller, ni de las novelas históricas llenas de personajes. Solo disfrutarán de este libro los amantes de las cosas pequeñas, los observadores de pequeños detalles, aquellos que pueden buscar sin sonrojo la flor más pequeña del jardín. Este es un libro pequeño, como el pequeño gato Chibi, pero al mismo tiempo, fundamental en la vida de algunos lectores.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy leyendo ese libro, me parece hermoso como narra y como expresa su cotidiana vida, llegue a la parte en la que su mujer corta la relación con Chibi tras morderla,sin querer me adelante al leer este blog... La parte en la que ellos se tienen que mudar y no saben que hacer con él, temo que lo abandonen!!! que nervios me prepare un café y a seguir leyendo!!, me compre el libro hoy a la tarde... Ojala tenga un final feliz.

Anónimo dijo...

¿Tiene un final feliz?

Anónimo dijo...

A punto de finalizar la lectura del libro. Sorprende encontrar un paralelismo tan marcado entre la novela y situaciones actuales en la vida de quien escribe estas líneas, precisamente con un gato y ahora con una gata...

Nélida Cañas dijo...

Hermosa reseña, Antonio Pajares. Acabo de leer El gato que venía del cielo y efectivamente si por algo adoré este libro es porque se demora en los detalles. Gracias

Anónimo dijo...

Impecable. De una belleza exquisita, una obra que ningún amante de los gatos debería pasar por alto. La sensibilidad del espíritu japonés en una de sus mejores expresiones.

U Paredes dijo...

Delicada, hermosa, poética, sútil... una historia simple y profunda narrada transparente y magistralmente, descripción amablemente subyugante que hace imposible al lector no cruzar el pórtico de ese jardín y llegar a la profundidad del alma del autor-protagonista o de uno mismo. No deja de emanar un suave aroma a misterio.

Maus! dijo...

No le entendí al final :(

Cecilia Medel Alvarez dijo...

Ni yo :( pero creo que solo queda en el aire la duda de como murio chibi y la duda tambien de porque paso su ultimo dia de una forma distinta y donde lo paso... Quede con tremenda duda