jueves, noviembre 04, 2010

Los cuentos, Cesare Pavese

Trad. Esther Benítez. Lumen, Barcelona, 2010. 633 pp. 27,90 €

Julián Díez

La afición a la lectura de cuentos, largo tiempo una suerte de excentricidad de finolis anacrónicos, se ve muy recompensada en los últimos años por varios fenómenos simultáneos, tal vez relacionados: la aparición de excelentes cuentistas nacionales jóvenes y la publicación de volúmenes con la obra corta completa de clásicos contemporáneos, en lo que en alguna ocasión llamé con humor un “fenómeno MP3”. Coleccionismo puro y duro, muy satisfactorio para el bibliómano.
El reverso de esta afición se da cuando uno, con la mejor voluntad, pide leer para reseñar un volumen como este, y se encuentra de bruces con su problema intrínseco: “cuentos completos” quiere decir “también los no tan buenos y los simples bocetos jamás publicados”, y en el caso de un autor con una personalidad tan marcada como la de Pavese, y una obra tan concentrada temporalmente debido a la forma brusca en que se acabó su carrera literaria, cierto tono monocorde, preocupaciones comunes, una forma de hacer muy definida. Así que, antes que nada, el consejo habitual en estos casos: no hagan como yo y lean este volumen poco a poco, sin plazos, como un viejo conocido al que apetece visitar de cuando en cuando.
En su conjunto, tenemos aquí ese estilo precursor del neorrealismo, heredero lejano de Chejov y cercano de los estilistas sociales estadounidenses de la época; descripciones parcas pero efectivas, protagonismo regular de diálogos muy naturales y cortantes. Los temas son los conocidos: el choque entre la nueva cultura urbana y la tradicional del mundo agrícola italiano, la vida anodina de personajes alienados, los hechos puntuales, aparentemente fortuitos, que cambian el curso completo de una vida. Con el aliño de un sentimiento compasivo y regeneracionista de vieja izquierda, que hoy han conseguido convertir en un tanto demodé, pero que a mí personalmente me resulta refrescante.
Quizá esta forma de hacer pavesiana tiene sus mejores plasmaciones en dos novelas cortas, El camarada y De tu tierra, esta última no mucho mayor que el más largo de los relatos aquí presentes, “Granujas”. En esta antología hay una docena larga de cuentos que rayan a la misma altura, dentro del tono general interesante: puestos a citar mis favoritos, vaya la mención para “Viaje de bodas”, “Noche de fiesta”, “Historia secreta” y “Suicidios”: todos, por cierto, tristísimos.
Lumen lleva varias colecciones de cuentos de estas características y algunas reediciones de Pavese, con lo que este libro es una suerte de consecuencia natural. La edición es impecable, en línea de la casa, y hace justicia a un libro que tiene como mayor valor conjunto su autenticidad, la sinceridad de sus planteamientos.