martes, diciembre 23, 2014

Berlín Vintage, Óscar M. Prieto

Tropo Editores, Huesca, 2014. 512 pp. 20 €

Juan Laborda Barceló

Hay novelas que son universos inagotables, que se alimentan de referencias vitales, artísticas, filosóficas y etimológicas, siguiendo el más puro estilo del maestro Borges. Los planos de lectura, así como las interpretaciones, son infinitas en este ejercicio de reflexión literaria. Esa es una de las virtudes de Berlín Vintage, quinta novela del filósofo y abogado, ahora historiador en ciernes, Óscar M. Prieto.
Como podrán comprobar por los estudios del autor, por la profundidad de su prosa y por la pátina que acompaña a su obra, las cuestiones más humanísticas, tocantes a la esencia misma del ser humano, no le son ajenas. Si algo preside de manera sugerente su novela es aquella idea eterna e insondable del “nosce te ipsum”, ¿quiénes somos en realidad?
Estas letras son la búsqueda, pero sobre todo son el camino, el sentido que le damos al viaje, a la fuga, a la experiencia adquirida, a la manera concreta de vivir. Aldous, un nombre de grandes resonancias, es el protagonista de esta aventura. Un personaje sin referencias, ni anclajes claros, que dedica sus días a recorrer el mundo tras la pista de Caravaggio. Una tras otra va visitando todas las obras del pintor, en un paseo por la historia, por la estética y por su conocimiento de sí mismo. En el trayecto nos regala perlas cargadas de humanidad, literaria en este caso, que me resisto a no reflejar aquí (como saben soy un asiduo y fetichista reseñador de los más estetas hallazgos de las letras recientes): «siempre he deseado conocer la imagen cerebral de una decisión…», «internet sería la biblioteca soñada por Borges» o «el librero debe ser un mistagogo…». La profusión de aciertos, de referencias a grandes frases o de imágenes icónicas, desde Wilde hasta Proteo, combinadas con las propias teorías del autor, harán de la lectura una delicia para los amantes de la cultura. Ya lo avisa el gran Julio Llamazares en un singular prólogo, pues deja claro que en una página de esta obra hay más profundidad que en muchas de las novela íntegras publicadas hoy en día.
Entre las reflexiones que nos plantea la obra están el papel del arte en la vida, la necesidad del otro, de la alteridad, la búsqueda de la belleza, el papel brutalmente condicionador del lenguaje y la importancia de la amistad. Alternando tales pensamientos viviremos sentidas descripciones de las obras de Caravaggio, donde la pedagogía y el simbolismo se enlazan, creando fuertes sensaciones. Igualmente, viajaremos por la agitada vida del pintor, conociendo sus miedos, sus pasiones y pulsiones, sus obsesiones (asedios) y sus virtudes artísticas. No deja de ser todo ello un aprendizaje en el devenir del individuo, bien sea en el siglo XVI o en el mundo actual.
Una trama bien urdida que, entre pensamientos atractivos y peregrinaciones vitales del ser humano, nos lleva a un misterio: la posible existencia de una versión de San Mateo y el ángel, supuestamente destruida en los azares de la historia.
A pesar de las buenas formas literarias, de los temas fascinantes que se tratan, no debemos engañarnos sobre el sentido último de las letras que nos ocupan. El amor, fuerza motora de la vida, será la evidencia última de los acontecimientos. No es un asunto menor. No lo dejen pasar de largo.