lunes, abril 26, 2010

Mujeres, Lola Roig / Toni Martínez (ilustraciones).

Thule Ediciones, Madrid, 2010. 66 pp. 12 €

Ángeles Escudero

Es un prejuicio extendido que todo lo que suena a universo femenino creado por una mujer y dirigido a mujeres chirría a muchos (y a muchas), hace que piten los oídos de unos cuantos o, directamente, produce urticaria.
Desde el minuto cero se puede discutir este argumento con razones que, yo misma, me adelanto a exponer.
¿Por qué pensamos que es para mujeres? Una pista nos la ofrece la dedicatoria de la autora:

…a todas las mujeres…

Pero al final del libro nos encontramos con una segunda parte de la misma:

… y a algunos hombres.

Para responder a los cuales podríamos utilizar la fórmula del creativo y conocido comercial de Coca-Cola. Por ejemplo:

Para los que sienten,
Para los que lloran, para los que empatizan,
Para los atrevidos,
Para los que rompen moldes,
Para los que juegan,
Para los que inventan…

Por otra parte, es una obviedad que las mujeres somos, en general (bendita expresión de la lógica informal que nos permite proteger nuestro argumento de las excepciones), las que compramos este tipo de libros cuyo propósito, además del estético por sus cuidadas ilustraciones, es la reflexión sobre los sentimientos y emociones vitales. Realmente no sé si esto es poco, a mí no me lo parece. También podemos preguntarnos: ¿Es esto malo? Que cada cual responda en conciencia. Lo cierto es que a nosotras nos gusta verbalizar lo que sentimos (a veces hasta la extenuación, cierto es también). Nos gusta hacer una introspección interior en profundidad, y conocernos a nosotras mismas cada vez más. Además se nos da muy bien la empatía y, quizás es el momento de utilizar esa herramienta de la inteligencia emocional con nosotras mismas. Ellos siempre han sido fraternales (sentimiento de hermandad y camaradería entre hombres), y nosotras iniciamos el camino de la sororidad (término que según Marcela Lagarde expresa la ayuda y comprensión mutua entre mujeres). De esta forma a lo mejor daremos de lado al viejo tópico de que nosotras somos las críticas más feroces con otras mujeres.
Entendemos lo que siente otra mujer cuando habla (o cuando calla), cuando mira o cuando hace un gesto, y es una demanda perpetua (¿y utópica?) que siempre hemos pretendido que el hombre que tenemos cerca desarrollase esa habilidad. Nos resistimos a decirles las cosas, queremos que lo intuyan, que lo adivinen, que escruten ese maremagnun complejo que son los sentimientos de cada mujer (ni mejor ni peor que el de cualquier hombre, sólo diferente). ¡Con lo fácil que es pedir!
Bueno pues, a lo mejor, que nos conozcan un poco más es pretexto suficiente para que lo lean.
Pero ¿Qué es Mujeres? ¿De que trata este libro de Lola Roig? Reza en la sinopsis que «… es una visión intimista y personal de la mujer contemporánea».
A mi modo de ver las cosas es intimista porque se acerca a la reflexión, a través del pensamiento breve, pero intenso, fronterizo con el verso y el aforismo, aunque más cercano a la emoción que a la estricta y culta razón.
Personal, porque parte de una visión particular, la de Lola Roig, que expone con precisión y sinceridad su propia vivencia, entre la ficción y la realidad, que puede hacerse extensible a muchas de nosotras.
Pero he de decir que, pese a que efectivamente hay situaciones y vivencias contemporáneas en sentido estricto, hay también “universales” de carácter atemporal. Uno, quizás el que a mí más me perturba, es la culpa. En la literatura hay innumerables novelas que reflexionan sobre ella, al igual que en el cine. Sobrecogedora me pareció la visión sobre este sentimiento que nos muestra El orfanato de Juan Antonio Bayona que sabe dar al arrepentimiento, con maestría y una fuerza visual incuestionable, tintes dramáticos. En el libro que nos ocupa, Lola Roig, aborda este aspecto pero señalando su vertiente positiva, otra vez, desde la óptica de la inteligencia emocional. A las mujeres nos importa menos reconocer que nos hemos equivocado. El ser menos competitivas, no todas y no siempre, hace que no lo vivamos como pequeños fracasos. Aunque también hay un aspecto negativo, algo que hacemos muy mal porque nos produce un doble daño. En palabras de la autora:

A veces exploto y después pierdo demasiado tiempo
Buscando mis trocitos para recomponerme.

Estas palabras podrían servirnos para dar explicación a una acusación equívoca que se nos suele hacer. Se dice que tardamos en olvidar, que somos rencorosas. Yo no lo creo. Lo que ocurre es que a algunas de nosotras nos cuesta “sacudirnos” el dolor, la huella impresa que se nos queda de lo sucedido, y no tenemos la habilidad de pasar página tan pronto.
Otro universal que aparece en Mujeres es la perplejidad como aliciente. O sea, recuperar la ilusión, pasando por encima de la pereza que nos produce un mundo que no nos satisface y pasar a la acción, quitándonos de paso otro lastre en forma de tópico: el prejuicio ancestral de que somos pasivas por naturaleza.
Refleja también nuestra faceta de pensadoras infatigables ¿la diferencia con los hombres que comparten esta inquietud? Yo diría que damos también importancia a la reflexión sobre lo cotidiano, sobre lo pequeño, y esto sin renunciar a otras facetas sociales, políticas, científicas o de pura macroeconomía. Todo es importante.
En Mujeres, se hace un recorrido vital desde la infancia y el juego, hasta la vejez

Creo en los próximos cinco minutos
pasando por la juventud.
Un instante eterno de efímera juventud
y los pensamientos de madurez.

y esto, como se puede ver, a través de las palabras, prosa poética, y de las imágenes.
Lola Roig expone como, en algunas ocasiones es necesario deshacerse de lo viejo, reinventarse incluso, en un ejercicio creativo y vital. De esta forma alcanzaríamos la resilencia, podríamos aprender a vivir superando las adversidades y las frustraciones que ponen a prueba nuestro equilibrio físico y emocional, tal y como dice el eminente psiquiatra Luis Rojas Marcos. Podríamos, por ejemplo, quitarnos los complejos que nos agobian y nos quitan felicidad. Las mujeres hemos aprendido a gustarnos demasiado tarde y hemos perdido en el camino demasiados sueños e ilusiones.
Para el final he dejado lo que más me ha atraído del libro. Mujeres es un alegato a favor de la espontaneidad. Nos invita a vivir de arrebatos, como una forma de conocer el presente dándole bocados a la vida.