lunes, abril 19, 2010

Elefantiasis, Raúl Ariza

Editores Policarbonados, Madrid, 2010. 124 pp. 12 €

Miguel Baquero

Desde hace ya varios años, existe en Internet una alternativa al mundo oficial de la Literatura, al circuito tradicional de la edición. Se trata de los “blogs” o “bitácoras”. Tras un comienzo dubitativo, en que resultaba difícil definir su naturaleza entre el diario personal o la simple válvula de escape sin mayor coherencia, poco a poco han ido asentándose una serie de bitácoras con planteamientos literarios, una lista de blogs más pendientes de la calidad que del desahogo momentáneo, y que han pasado a constituir una suerte de contrapoder en progresión imparable. Algo así como un universo literario paralelo donde en muchas ocasiones pueden encontrarse textos y reflexiones de mayor altura que en el monótono y endogámico artefacto de la literatura oficial.
“El alma difusa” es uno de esos blogs comprometidos con la calidad literaria. Cada semana, su autor, Raúl Ariza, “cuelga” en él un pequeño cuento, inspirado en ocasiones en el mundo del cine, en películas por lo común “clásicas”. En otras ocasiones, los relatos surgen de la vida en torno, de asuntos cotidianos, del universo común. Recientemente, Editores Policarbonados ha reparado en esa cinta continua de textos de alta calidad y ha invitado a su autor a seleccionar cincuenta de ellos para dar forma a un libro impreso, este Elefantiasis que acaba de salir al mercado.
Ya desde el mismo título, el libro declara sus intenciones. Porque, a la sola vista de él, pensará el lector que va a encontrarse con un catálogo de deformaciones, monstruosidades, hombres-elefante. Sin embargo, las situaciones que se narran parten de una base cotidiana, los paisajes son reconocibles, los personajes podríamos ser nosotros mismos. Son amores desgarrados o suavemente infelices, pequeñas tragedias a la orden del día, todo lo más, en casos extremos, un asesinato impulsivo. Una balsa, en fin, de realidad que no concuerda con el título… ¿o sí? Quizás no somos —usted, yo, cualquiera puede ser protagonista de uno de los cuentos— más que hombres deformes, con una sensibilidad enferma, desarrollada de forma asimétrica, caóticos respecto a la normalidad. ¿Pero es que acaso existe la normalidad?
Uno de los principales logros de este pequeño volumen de cuentos, además de su impecable estilo y su sencilla maestría, es esa mirada capaz de posarse sobre la realidad y contemplarla con unos ojos distintos, verter una luz nueva sobre las cosas, que posiblemente no sean tan vulgares ni anodinas como nosotros pensamos. Junto con ello, Raúl Ariza maneja como pocos el difícil arte de la concesión, de poner el punto final a sus relatos justo cuando las palabras han sugerido algo en el lector. No hay nada superfluo en estos cuentos, ningún argumento estirado más allá de su objetivo, que es proporcionar un fogonazo de comprensión al lector.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Descubro que ha llegado hasta aquí la fenomenal reseña de Baquero, al estupendo libro de Ariza.
Magnífico.

Francisco.

Nessun dijo...

Un libro que te deja sin respiracion... y con ganas de mas...