miércoles, abril 22, 2009

Premios Tormenta 2008: ganadores

Premio Tormenta al mejor libro publicado en castellano en 2008

Todos los cuentos, Cristina Fernández Cubas.
Tusquets, Barcelona, 2008.
507 pp. 24,00 €


«Yo tenía quince años cuando me enteré de que el demonio se llamaba nylon y a él, y sólo a él, deberíamos achacar los malos tiempos que se avecinaban. Me dijeron también que el mundo era cruel y pernicioso. Pero eso lo sabía ya, mucho antes de atravesar la herrumbrosa verja del jardín, escuchar sorprendida el lamento de los goznes oxidados y preguntarme, bajo un sol de plomo y con el cuerpo magullado por el viaje, cuántas chicas de mi edad habrían franqueado aquella misma verja y escuchado el chirriante y sostenido auuuu..., un saludo que tenía algo de consejo o advertencia.»

(Primeras líneas del relato "Mundo")


Cristina Fernández Cubas nació en Arenys de Mar (Barcelona) en 1945. Es autora de cinco libros de relatos (Mi hermana Elba, Los altillos de Brumal, El ángulo del horror, Con Agatha en Estambul y Parientes pobres del diablo), dos novelas (El año de Gracia y El columpio), una obra de teatro (Hermanas de sangre) y las memorias narradas Cosas que ya no existen, títulos que han recibido un caluroso tratamiento por parte de la crítica y del público, y que configuran uno de los universos literarios más singulares de la literatura contemporánea. Su obra está traducida a diez idiomas. En 2008 ha publicado con Tusquets, su editorial de toda la vida, Todos los cuentos: todos sus libros de narrativa breve, más algún relato disperso y un jugoso prólogo de Fernando Valls.
Hablar de Cristina Fernández Cubas es hablar del cuento en España en los últimos veinticinco años; de hecho, la publicación de sus relatos reunidos se ha convertido en el acontecimiento literario español de 2008, refrendado por los premios Ciudad de Barcelona, Salambó, Cálamo, y ahora este Tormenta.



Premio Tormenta al mejor nuevo autor en castellano

Rosas, restos de alas, Pablo Gutiérrez.
La Fábrica, Madrid, 2008.
103 pp. 14 €


«Página impar, autodefinido: vivo de mi trabajo, gano lo justo para poder tener deudas, me educaron con tibios valores, ayudaría a una anciana pero no si la anciana, además de cruzar la calle, quisiera tomarse un café con leche y hablar conmigo de todo lo que echa de menos. Desconfío de la administración, creo que la política es un cuento, miro las etiquetas de caducidad, no bebo agua del grifo, en una discusión defendería con vehemencia mis puntos de vista pero al llegar a casa sentiría vergüenza de mi soberbia, pues de nada estoy tan seguro. Educación pública y por tanto clase media sin aspiración de tirar de las riendas de nada, podría permitirme tener hijos, el gobierno desearía que los tuviera pronto, nuevos afiliados a la seguridad social y sobre todo cons tante consumo de diversos productos de alimentacióne higiene, además de seguros de vida, créditos personales, electrodomésticos, un coche nuevo, compromisos que harán que en el trabajo mire para otro lado cuando sienta que muero por escurrirme de la ajustada camisa de mis rutinas. Como los demás, antes de hacer nada todo lo pienso, heredé miedos católicos y ralo cartesianismo, desprecio a quien de otro modo actúa, al que defrauda y decide levantar en una cañada una casa con piscina y pozo ciego, no es el modo correcto de hacer las cosas, los chicos que beben en la calle comienzan a parecerme unos vándalos.»

(Primeras líneas de Rosas, restos de alas)


Pablo Gutiérrez nació en Huelva en 1978. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Durante un tiempo trabajó como redactor para algunos periódicos locales, pero pronto decidió dedicarse a la enseñanza: actualmente es profesor de lengua y literatura en un instituto de enseñanza secundaria, y vive en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). En 2001 publicó Carne de cerdo, una obra de teatro que quedó finalista del Premio Miguel Romero Esteo de dramaturgia. Rosas, restos de alas, que en 2008 publicó La Fábrica en su muy notable colección de novela corta, es su primera novela.
Desde La tormenta en un vaso hemos creado esta nueva categoría con el objetivo de resaltar la obra de un autor o autora, con un máximo de dos libros publicados, y que suponga ya una apuesta no de futuro, sino de presente. Rosas, restos de alas ha sido el título que, cumpliendo estos requisitos (se trata del segundo título que se edita de Pablo Gutiérrez), ha obtenido más votos en la categoría absoluta de mejor libro en castellano.



Premio Tormenta al mejor libro traducido al castellano en 2008

Lo infraordinario, Georges Perec.
Traducción de Mercedes Cebrián.
Impedimenta, Madrid, 2008.
128 pp. 15,50 €


«Jueves 27 de febrero de 1969, sobre las 16 h

La rue Vilin empieza a la altura del nº 29 de la rue des Couronnes, frente a unos edificios nuevos, viviendas de protección oficial recientes que ya tienen algo de viejas.
Sobre la derecha (acera de los pares), un edificio de tres cuerpos: una fachada que da a la rue Vilin, otra a la rue des Couronnes, la tercera, estrecha, describe el débil ángulo que forman las dos calles entre ellas; en la planta baja, un café restaurante con escaparate azul cielo adornado en amarillo.»

(Primeras líneas de "La rue Vilin", que abre Lo infraordinario)


Georges Perec es un viejo y querido conocido de La Tormenta en un Vaso. Nació en París en 1936, y fue uno de los escritores más sorprendentes, geniales e imaginativos del siglo XX. Miembro de Oulipo, su obra literaria abarca todos los géneros: narrativa, poesía, ensayo, teatro y guión cinematográfico. También elaboró los crucigramas semanales de la revista Le Point de París.
Su primera novela, Les choses (Las cosas; trad. Josep Escué, Anagrama, 1992), obtuvo el premio Renaudot y se publicó en 1965. En 1969 vio la luz La Disparation (El secuestro; trad. Marisol Arbués et al., Anagrama, 1997), una curiosa novela en la que nunca aparece la letra e (a, en la traducción al castellano). Con La Vie mode d'emploi (La vida: instrucciones de uso; trad. Josep Escué, Anagrama, 1988), una original mirada parcial pero totalizadora de un edificio, sus lugares y sus habitantes, obtuvo el Premio Médicis en 1978.
Un año antes había publicado Je me souviens, inexplicablemente inédito en castellano hasta que, en 2006, Yolanda Morató lo tradujo como Me acuerdo para la editorial Berenice, en una edición que ya obtuvo el Premio Tormenta en esta misma categoría. Perec murió en Ivry-sur-Seine, víctima de un cáncer, en 1982.
Según la nota de contraportada, «la materia de Lo infraordinario [que publicó Seuil en 1989] son los cimientos que sustentan la literatura, la observación apasionada y asombrada de lo usual, el cuestionamiento de lo que parece incuestionable; son los paseos de un escritor que trata de ver la realidad con ojos de recién llegado y que pinta una y mil veces el mismo cuadro, como un impresionista». Impedimenta publicará este mismo 2009 otro nuevo Perec, Un hombre que duerme, también traducido por Mercedes Cebrián.

Mercedes Cebrián (Madrid, 1971) es autora del libro de relatos y poemas El malestar al alcance de todos (Caballo de Troya, 2004) y del poemario Mercado Común (Caballo de Troya, 2006). Sus textos han aparecido en los diarios El País y La Vanguardia y en las revistas Turia, Revista de Occidente, Diario de Poesía (Argentina), Eñe o Clarín. Por esta traducción de Lo infraordinario ha recibido el Premio Mots Passants, que el Departamento de Filología Francesa y Románica de la UAB concede a la mejor traducción literaria del francés al castellano publicada en 2008.