miércoles, abril 29, 2009

El secreto del oso hormiguero, Beatriz Osés

Ilustraciones de Miguel Ángel Díez. Factoria K de Libros, Vigo, 2009. 64 pp. 12 €

Ignacio Sanz

Si existe una hora mágica para el niño, ésa hora es la de meterse en la cama y esperar que el sueño le venza, mientras navega por regiones misteriosas. Para facilitar las cosas en ese tránsito, los adultos buscan auxilio en los cuentos. De este modo entran en un estado de ensoñación que les endulza la despedida del día. Pues bien, El secreto del oso hormiguero, libro de poesía infantil compuesto por 31 poemas, todos relacionados con animales, a veces reales y en ocasiones imaginarios como las azofaifas o los gamusinos, trata de ese momento mágico en el que los niños se despiden del día.
Este es uno de los aciertos innegables del libro, la elección de ese momento que da a cada poema un mismo punto de partida, además de adentrarse en lo que podríamos llamar la “sicología” de cada animal, sus anhelos y sus sueños.
Beatriz Osés maneja con soltura la poesía, una poesía de apariencia sencilla, pegadiza, de rimas asonantes y ritmo de canción de comba. A veces, en breves poemas, apenas un escorzo, nos cuenta una historia que remarca las características conocidas del animal en cuestión:
Para muestra, un botón:

El problema de los caracoles

Mientras se lavan los cuernos
y se ponen el pijama,
se les hace ya de día
y no han llegado a la cama.

Abunda el humor y la ternura, así como cierta imaginación disparatada. No faltan tampoco los juegos de palabras que tratan de romper con la lógica del lenguaje y remarcan la condición de estos poemas-juguetes que nos propone la autora.
Con estos méritos Beatriz Osés se hizo acreedora del primer premio de poesía para niños y niñas Ciudad de Orihuela, el mejor dotado de cuantos se convocan en España en este género.
Las magníficas ilustraciones de Miguel Ángel Díez vienen a reforzar la fuerza expresiva de los poemas con su colorismo tenue y su fantasía controlada.
En definitiva, estamos ante un libro que viene a cumplir a la perfección la tarea de endulzar los sueños y a reforzar esa relación cargada de simbolismo que el propio niño establece con los animales