lunes, enero 06, 2014

Caminando sobre las aguas, Ignacio del Valle

Páginas de Espuma, Madrid 2013. 152 pp. 15 €

Victoria R. Gil

"Estamos hechos de plata y estamos hechos de mierda. Todos somos sublimes y mezquinos". Así de contundente se mostraba Ignacio del Valle en la presentación de este libro, el primero que recoge su producción narrativa más breve, que no menos intensa, y así son los personajes que habitan en estos cuentos, seres capaces del mayor prodigio y de la peor vileza. La humanidad en estado puro.
Ese juego de contrastes late en el corazón de los catorce relatos que integran Caminando sobre las aguas, escritos a lo largo de los años y donde lo extraordinario se mezcla con lo grotesco, lo real con lo fantástico y la muerte con el amor. En ellos vamos a encontrar también esos temas recurrentes en el autor, que aparecen también en sus novelas más conocidas: la violencia, la propia identidad, la belleza, el espanto… simientes que dejan un poso de largo recorrido en el lector y que le hará plantearse preguntas incómodas mucho tiempo después de haber cerrado el libro. Si ésa es la razón de ser de la literatura, cuestionarse la vida y la realidad que creemos conocer, Ignacio del Valle lo consigue plenamente. Dos de los relatos de este volumen se desarrollan en uno de esos ambientes bélicos por los que el escritor siente especial querencia, tal vez porque pocos mundos como el de la guerra son capaces de despojarnos más rápidamente de nuestra condición humana para convertirnos en monstruos. “Círculos” y “Gott mit uns” nos trasladan a sendas contiendas donde las decisiones que toman sus protagonistas pueden salvarles la vida (la real o la inmortal), pero hacerles perder el alma. La obtención de una foto merecedora del Premio Pulitzer, en el primero, y la supervivencia a toda costa, en el segundo, acaso dejen cicatrices más profundas que la herida de una bala.
Pero hay muchas otras guerras en los cuentos de Del Valle, la más cruenta de todos, ésa en la que el enemigo es uno mismo. El ejemplo más duro de esa batalla está en “Recuerdos de las ballenas”, quizás el cuento más cinematográfico del libro, siéndolo todos ellos, que nos evoca la pesadilla kafkiana de Scorsese que fue Jo, qué noche (After Hours, 1985). Aquí, Madrid se asemeja a un infierno tan demencial como la conciencia de su protagonista, que debe sobrevivir a una noche en la ciudad sin dinero, sin esperanza y sin cordura.
Afortunadamente, no falta el humor —aunque sea más corrosivo que jovial— en este catálogo de seres enfrentados al horror, ya sea el propio o el ajeno. Y “La revancha” nos lo ofrece a través de ese desarrapado que arrastra su miseria citando El Quijote y que se permite el lujo, cuando tiene una joyería entera a su alcance para desvalijar, de rubricar su opinión sobre este mundo con una firma tan personal como efectiva.
Caminando sobre las aguas nos ofrece lo mejor de Ignacio del Valle, un lenguaje depurado y exquisito; un estilo directo y contundente, con ocasionales fogonazos de grandiosidad, y unos personajes complejos, tan bien perfilados que podrían instalarse como un miembro más de esta familia disfuncional que formamos los humanos. Esto se aplica especialmente al protagonista del relato que da título al conjunto de la obra, un aventurero que en la Florencia de los Medici juega su última partida con la vida con una distinción y coherencia dignas de mejor final.
Conocido por sus novelas, sobre todo por su trilogía sobre Arturo Andrade, una de cuyas partes, El tiempo de los emperadores extraños, ha sido llevada al cine por Gerardo Herrero (Silencio en la nieve, 2011), Ignacio del Valle se inició en la escritura con los relatos, género del que siente deudor y con el que ha ganado los principales certámenes literarios del país. Quizás por eso, los que seguimos su carrera esperábamos desde hace tiempo esta recopilación que, tras hacerse de rogar, nos ha traído al fin Páginas de Espuma en una más de sus cuidadas ediciones y que no defrauda en absoluto a los que disfrutamos de este autor asturiano de probada bonhomía y sin duda, una de las voces más sólidas y personales del paisaje literario español de nuestros días.