lunes, diciembre 09, 2013

Pan, educación, libertad, Petros Márkaris

Trad. Ersi Marina Samará. Tusquets, Barcelona, 2013. 256 pp. 18 €

Fernando Sánchez Calvo

He empezado a leer a Petros Márkaris por el final, es decir, por su última novela, con lo cual, si somos coherentes, la primera reseña que deberé escribir tiene que ser también la de su último título: Pan, educación y libertad. A continuación publicaré en este mismo blog Liquidación final y ustedes mismos llegarán al origen de todo este proceso por su propia cuenta y sin recomendaciones del que aquí escribe en el caso de que acaben leyéndose Con el agua al cuello, o lo que es lo mismo, el inicio de esta “Trilogía de la Crisis” con la que el escritor griego se ha convertido definitivamente en un best-seller al abordar desde la novela negra el desolador panorama social-económico-político-cultural-y sigue que los helenos sufren desde hace ya unos cuantos años.
Pan, educación y libertad comienza en futuro próximo: 2014. El comisario Kostas Jaritos debe, como todo ciudadano griego y junto a su familia, abrocharse el cinturón para que la Troika pueda algún día decidir regarles las migajas que les sobran al resto de Europa. No corren buenos tiempos, por tanto. No corre el tiempo siquiera. Sin esperanzas, sin medios para investigar, sin un equipo de hombres medianamente decente que por lo menos cobre lo que le deben desde hace ya algunos meses, con media población muriéndose de hambre en Atenas y con la otra mitad tomando la calle, lo mejor para un comisario es que no pase nada “extraordinario”.
Pero pasa. Un cadáver en las ruinosas instalaciones del Estadio Olímpico. Un móvil en el bolsillo del traje del cadáver. Un politono que emite una consigna, la cual parecía ya extinguida y pasada de moda: la de los “Hechos de la Politécnica” de 1973. “Pan, educación y libertad”. Ese lema repite el móvil incesantemente cada vez que el asesino pasa a la acción. Un comisario que mira a su alrededor. ¿Quién ha hecho esa llamada?
Ése será el punto de partida con el cual Jaritos y su equipo deberán empezar a trabajar. Las sospechas apuntan a varios grupos: neonazis, antiguos progres resentidos, asalariados sin salario, estudiantes con ganas de revancha. Los que parecen fijos e irremediables son los destinatarios de esta cadena de asesinatos: empresarios, sindicalistas, elites intelectuales.
Un trabajo difícil para quizás, según preveo y sin haber leído el resto de la trilogía, el más comprometido y sensibilizado de todos los Kostas Jaritos bajo los que hasta ahora se ha disfrazado Márkaris.
Una novela radical, donde los de abajo quieren dar la vuelta a los de arriba.