martes, diciembre 03, 2013

La visita, Mariana Graciano

Demipage, Madrid, 2013. 120 pp. 16 €

Teresa López Pellisa

Mariana Graciano se presenta como el «Nuevo Talento FNC 2013» con su primer libro de relatos publicado por la editorial Demipage. La visita aparece ante el lector con la "Invitación" de Muñoz Molina, a modo de prólogo, para abrirnos la puerta de un mundo en el que la descripción de los detalles de la vida cotidiana nos traslada a un peculiar universo, en el que las vivencias y las experiencias entre los personajes infantiles y adultos generan una constante incertidumbre en el lector. Esta joven escritora argentina es licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires y posteriormente se trasladó a Nueva York donde cursó el Máster de Escritura Creativa de New York University, y donde actualmente trabaja como docente y estudiante de doctorado en la City University of New York (CUNY).
En los cuentos de Mariana percibimos una poética de lo cotidiano con diferentes historias dramáticas, tiernas, misteriosas y juguetonas, que nos hacen saltar de un relato a otro, penetrando en la intimidad de las casas de unos personajes que pocas veces conocemos fuera del entorno de sus hogares. El estilo sencillo, parco, transparente, y un inteligente uso del lenguaje coloquial, nos permiten penetrar en la privacidad de las historias domésticas narradas. Nos visitan 16 relatos que se inician con la presentación de Gutiérrez en "Ese hombre", donde conocemos a un tipo aparentemente vulgar, pero inquietante, que logra disturbar la paz de su vecino. "Ella" nos acerca a unas niñas que podrían recordarnos a las de La ciudad en invierno de Elvira Navarro, ya que su aparente inocencia esconde algún que otro ángulo de perversidad. Con "Reaparecida", "Manada", "Encarnación" y "Hoy" Mariana Graciano transita por los límites de lo fantástico, pues son cuentos que no suelen resolverse y no sabemos a ciencia cierta si lo imposible existe y ha desestabilizado el mundo de los personajes. También nos sobrecoge la presencia de la guerra y la dictadura en "La cautiva" y "Vanesa", la angustia de insólitas enfermedades en "Encarnación" y "Resquebrajado" o el tema de la muerte en "Los palacios ya no" y "El primero".
Cuando los personajes traspasan el umbral de sus casas parecen estar expuestos a terribles peligros, y antes de descubrir cuáles podrían ser, el narrador nos deja con la incógnita y el cuento termina. Así sucede en "El grito", donde se narra la experiencia de una niña que vuelve con su madre del colegio a casa. De pronto se «oye un grito nítido y desgarrador de auxilio» (37) y, al mirar, no ven a nadie. Mientras descubren que el grito femenino viene del sótano de un edificio, se van apretando temerosas la mano cada vez con mayor fuerza, y antes de averiguar qué puede estar sucediendo, aligeran el paso para volver pronto a recuperar la tranquilidad de su entorno cotidiano y de su rutina, sin tener que preocuparse por extraños misterios que las puedan perturbar antes de llegar a casa. ¿No miramos todos siempre a otro lado? En los cuentos de Mariana la visita parece ser el fenómeno externo que viene a perturbar la felicidad del espacio doméstico y la paz familiar.
Esperamos que Mariana Graciano tenga la oportunidad de visitar en otras ocasiones nuestras bibliotecas para que podamos recuperar el sentimiento de zozobra y desconcierto que generan algunas de sus páginas. Si tienen la oportunidad de recibir La visita en sus casas, espero que abran sus puertas de par en par y sean los anfitriones perfectos…