sábado, febrero 23, 2013

Solo con invitación: El guardián invisible, Dolores Redondo

Destino, Barcelona, 2013. 440 pp. 18,50 €

Ángeles Escudero

El guardián invisible tiene un inicio de vértigo.
La narración comienza con la afirmación de una teoría que se expone, sin pudor, en la primera línea de la novela. Desde ese preciso instante adquirimos un compromiso, la autora nos enfrenta al reto de desvelar la veracidad de una suposición cuanto menos increíble. Varias adolescentes, casi niñas, se empeña la protagonista en asegurar (por razones que se entenderán más adelante), parecen ser víctimas de un extraño ser: El Basajaun. Podemos decir, por tanto, que es una novela negra en la que desentrañar la trama, desvelar la historia y descubrir al asesino son el objetivo compartido por la investigadora, Amaia Salazar, y quienes la leemos. Pero El guardián invisible es algo más que un exponente del género de investigación al más puro estilo policiaco. En ella se entremezclan la racionalidad con la magia, el misterio con la cotidianidad y, se indaga con valentía por los intrincados hilos de araña de las relaciones familiares. Y podría ser también catalogada como novela de terror si no fuese porque los miedos a los que se enfrenta la protagonista no son producidos por monstruos de los que se esconden bajo la cama. Más bien nos muestra cómo sucumbe al ancestral miedo al miedo.
Nos encontramos ante la primera entrega de la trilogía del Batzán. Su autora, Dolores Redondo Meira (Donostia-San Sebastián, 1969) estudió Derecho y restauración y durante algunos años se dedicó a los negocios. Decidida a iniciarse en la literatura, comenzó escribiendo relatos cortos y cuentos infantiles. En 2009 publicó su primera novela, Los Privilegios del Ángel (Eunate Editorial), una reflexión sobre la magia y en encanto que supone el descubrimiento de los escenarios cotidianos en la niñez. El guardián invisible supone la llegada por la puerta grande de su autora a la literatra más comercial.
En este primer episodio de lo que se anuncia ya como una serie, parece trazar las líneas generales de un estilo profesional, el de la inspectora Salazar pero también, o sobre todo, dibuja la personalidad compleja de Amaia. Su forma de amar, de ser, de pensar, su sensualidad, su sensibilidad… pero mostrándonos a su vez un lado oscuro, una sombra que la atenaza en forma de trauma infantil. No es un personaje plano, sino más bien una mezcla de fortaleza y vulnerabilidad. Esto último evidenciado en el deseo febril e insatisfecho de la maternidad, pero sobre todo en la relación con su madre y con sus hermanas, con las que paradójicamente comparte la imposibilidad de engendrar como si la genética uniese contranatura lo que la voluntad y las circunstancias se afanan en separar. No pueden elegir, como tampoco pueden elegir la sangre que le corre por las venas. Las relaciones entre las mujeres de esta familia, están llenas de aristas y la tortura que suponen es el precio que se paga por la intensidad con que las viven.
Racionalidad y misterio componen también el carácter de Amaia como una metáfora de lo que representa la propia novela. La ciencia lo intenta explicar todo, pero cuando no hay explicación racional posible, se acude al elemento mágico. Aunque, como decíamos antes, el interés de la novela no reside sólo en el misterio que la envuelve sino que temas y personajes son aspectos relevantes de la trama. El elemento mágico es uno de los pilares importantes. Desde el comienzo nos envuelve la duda sobre la función en la trama del Basajaun que se erige como una presencia patente pero ambigua, monstruo o guardián, como reza el título, a quienes unos intuyen y otros ven. Hay más referencias a la mitología vasco-navarra como Mari, una bruja que simboliza la madre naturaleza y encarna el poder de las fuerzas telúricas.
El entorno de Amaia, y ella misma aunque intente negar la evidencia, están impregnadas de elementos mágicos. La figura benefactora de su tía Engrasi, contrapunto perfecto a la racionalidad de Amaia, ha visto algunas de estas presencias y acude al tarot como herramienta de conocimiento y ayuda. Por otro lado está Flora, una de sus hermanas. Este personaje representa una perversión de la equidad cuando se toma la justicia por su mano y decide qué, cuándo o cómo deben pagar por sus acciones aquellos que la rodean y de quienes se siente responsable.
Y todo cuanto ocurre se impregna del ambiente a ratos absorbente de un pueblo, Elizondo, y de un entorno, el valle de Batzán, que la autora describe con minuciosidad, desde las calles hasta el bosque inquietante y bello que atrae como un imán. Tanto que parece haber hecho el trabajo de localización de exteriores necesario para comenzar una película. Algo posible, dado que los derechos de reproducción cinematográfica ya han sido vendidos. A la contextualización de la novela ayudan y mucho, las referencias a una cultura tan antigua como rica. El guardián invisible se viste de verdad cuando se aluden leyendas, oficios, costumbres propios del lugar. Y, en el epicentro de estas referencias, el txatxingorri, dulce tradicional que tendrá un lugar de honor reservado en la trama.
El descubrimiento de la identidad de un despiadado y excéntrico asesino en serie, que escenifica sus crímenes rituales en una suerte de confusión entre el componente sexual y la pureza, un psicópata iluminado que mata adolescentes; unido a la fuerza de los personajes y de las relaciones, serán alicientes de peso para querer completar de la trilogía.


Dolores Redondo: "Sería divertido despertar una mañana y encontrar bajo la almohada la novela escrita"


Entrevista de Care Santos


Dolores Redondo ha irrumpido en el mundo literario español de una patada. Con la publicación de El guardián invisible (Destino) ha conseguido lo imposible: que todo el mundo hable de su opera prima, una novela negra ambientada en los bosques de Baztán, protagonizada por la inspectora Amaia Salazar y de la que ya se anuncian dos entregas más. ¿La clave del éxito? Una acertada combinación de misterio, psicología femenina y elementos mágicos tomados de las leyendas populares vascas. En esta entrevista, la autora nos desvela las claves de su escritura.

¿Existe la novela negra para mujeres? ¿Es lo que usted hace o descree de etiquetas?
—Existiría la novela negra para mujeres si existiese la novela negra para hombres. No, no creo en las etiquetas, lo que si existe es una corriente de mujeres que escriben negra que no era tan común hace unos años.
¿Qué cree que tienen que aportar las mujeres a la novela negra?
—Indudablemente en las novelas escritas por mujeres vamos a encontrar matices propios , escenarios distintos, aspectos desde la visión femenina… pero las aportaciones a la literatura no las hacen hombres o mujeres , las hacen los escritores/as.


Fotografía © Alfredo Tudela

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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Imagino que saber que es un homenaje a otra novela anterior puede ser un trauma...















Anónimo dijo...

La novela está escrita con el culo, una verdadera pesadez.

Anónimo dijo...

No os cansáis de leer ni de publicar novelas de amas de casa. Es una invasión, joder. Las minorías, a las catacumbas...qué país. Agur, yo también emigro...