martes, octubre 01, 2013

El joven Moriarty. El misterio del dodo, Sofía Rhei

Fábulas de Albión, Barcelona, 2013, 208 pp. 16 €

José Miguel López-Astilleros

Lo primero que hay que decir de esta novela, es que va dirigida a ese público que está abandonando la infancia para internarse en la adolescencia, aunque no sólo a ellos, porque, como veremos, los juegos metaliterarios, las referencias a personajes históricos y la ironía, hacen que un adulto pueda pasar también un muy buen rato leyendo esta historia. En segundo lugar, es conveniente señalar que no se trata de una de esas tediosas novelas juveniles, dirigidas a que algún conspicuo profesor trabaje en el aula ciertos temas transversales o valores, dictados por las autoridades educativas; pues el objetivo central es nada menos que entretener con imaginación y gracia.
La trama principal es muy sencilla, James Moriarty, un niño de unos doce años, tratará de desvelar el destino de un ave extinta, el dodo, que su tío Theodosius ha traído de la isla Mauricio, con el propósito de refutar la teoría de la evolución humana de Darwin, puesto que el tiempo en el que transcurren los hechos están situados en la época victoriana del Reino Unido. La intriga se mantiene a lo largo del libro, hasta que al final se revela el misterio, resuelto de un modo humorístico y sorprendente. De modo que hay momentos en que da la impresión de que estamos ante una novela de detectives, al estilo de las de A. Conan Doyle o Agatha Christie. Todo ello estará jalonado con las divertidas travesuras protagonizadas por Moriarty y su amigo John Watson.
Uno de los aciertos de la novela es la elección de los personajes y su caracterización. James Moriarty es inteligente, inquieto y vengativo, la autora nos invita con su nombre a pensar en el malvado personaje de Conan Doyle, el profesor James Moriarty, antagonista de Sherlock Holmes. John Watson es el amigo de correrías de Moriarty, que a su vez nos va a recordad al Dr. Watson, también personaje de Conan Doyle, amigo y compañero de Holmes, con lo que el juego y el homenaje está servido. Arabella es la hermana del protagonista, orgullosa y perspicaz, la relación con su hermano no es fácil, como suele suceder entre hermanos, mantiene un enfrentamiento continuo con él, con quien compite por cualquier cosa. Entre otros personajes, destacan el tío Theodosius, un aventurero divertido y excéntrico, junto a él está su esposa Ophira, una indígena africana muy hermosa que posee el extraño don de averiguar si la persona que habla está mintiendo o no, representa a las fuerzas irracionales, mientras que Moriarty y Arabella representan a las racionales. También destaca su institutriz alemana frau Weiss, autoritaria y siempre dispuesta a chafarles la fiesta. Pero hay muchos más entre los invitados a la fiesta dada por su padre, en la que tendrá lugar buena parte de la acción. Todos se muestran con su individualidad y profundidad psicológica, a pesar de la economía expresiva con la que están trazados muchos de ellos. No puede quedarnos en el tintero la aparición del científico Darwin o las hermanas Liddell, entre las que destaca Alicia, famosa por ser la protagonista de la obra Alicia en el país de las maravillas, cuyo autor también aparece con su verdadero apellido, Dodgson.
Pero si hay un ingrediente que satisfará tanto a niños como a adultos, es el humor y la ironía que rezuma por doquier. Hay veces que nace de una situación muy adaptada al público juvenil, como pueda ser una batalla campal a base de pastelazos o cuando Moriarty le pone el nombre de Arabella a un caracol gigante, traído de Africa por su tío como regalo. Pero hay otras en que el humor se torna ironía en sus juegos metaliterarios, como pueda ser la aparición de un niño llamado Jack Reaper, que se presenta con las manos manchadas de sangre por haber matado a unos pájaros, trasunto infantil de Jack el Destripador (Jack the Ripper, nótese el juego de palabras).
El joven Moriarty. El misterio del dodo es una novela muy amena, escrita con gran acierto y sensibilidad, con unos diálogos muy ágiles y naturales, por los que se transita con verdadero placer. Y por si fuera poco, las magníficas ilustraciones de Alfonso Rodríguez Barrera, junto con la exquisita edición de Fábulas de Albión hacen de este libro una auténtica delicia para todos los públicos, sobre todo para el juvenil.