miércoles, octubre 07, 2009

Tiempo y materiales, Robert Hass

Trad. Jaime Priede. Bartleby, Madrid, 2008. 144 pp. 13 €

Ana Gorría

Poeta de escasa prodigación en publicaciones, responsable de la publicación de un libro por década y pródigo traductor de la poesía europea de autores como Milosz o Tranströmer, el californiano Robert Hass ha recibido diversos honores en Estados Unidos, entre ellos, el de ser poeta laureado de San Francisco y merecedor de reconocimientos como el National Book Award o el Premio Pulitzer de poesía en el año 2008 por su poemario Tiempo y materiales, un poemario que aparece por primera vez el mismo año en lengua española en la versión de Jaime Priede aunque ya viera la luz en lengua española a través de la publicación de la antología de poetas norteamericanos La diferencia entre Pepsi y Coca-Cola en la traducción de Julio Mas Alcaraz.
«All the new thinking is about loss. / In this it resembles all the old thinking (Todos los pensamientos nuevos tratan de la pérdida. / En esto se parecen a todos los pensamientos antiguos)» afirma su autor en el poema Meditation at Lagunitas, perteneciente al libro Praise publicado en el año 1979. En esa línea, atenta a la pérdida y a la desaparición y fractura del mundo, se mueve el poemario Tiempo y materiales. Un poemario en el que la conciencia cívica, el fino análisis de las relaciones humanas, contempladas en su fractura, el compromiso ético aparecen enfocadas desde el dolor de la desaparición. No obstante, Hass no es un poeta elegíaco. Esquivando el elogio de la ruina, la propia mirada de la desaparición se convierte en una fiesta, en un juguete lírico que afirma la posición de la imaginación creadora frente a esa precariedad del lenguaje frente a un mundo, a una naturaleza de difícil asimilación.
Así, el lenguaje poético de Hass, desordena, parodia, participa al mismo tiempo del entusiasmo de la posibilidad imaginativa que de la certificación de la debilidad del propio lenguaje, tal y como nos sugiere el muy acertado poema action painting, action paining, donde el autor acosa y subvierte —y tal vez supera— el lema y la acción Pollockiana. El doloroso entusiasmo del presente, la fe en el valor de la palabra, aunque caduca, le lleva también a tratar temas tan dolorosos como la injusticia de los estados, la violencia abordando el poema político en piezas como La guerra de Bush, en el que la propia rabia se modula, como en el resto de la poética de Hass, bajo el esfuerzo por la comprensión a través del lenguaje poético de la injusticia: Tecleo el escueto sintagma «La guerra de Bush”/ A la cabecera de un folio de papel blanco, /Con el impulso no muy firme de que un poema/Me ayude a esclarecer, /Aunque no estén a mi alcance,/Los hechos de forma ordenada.»
Ordenar, intervenir a través de la sensación en la historia, en la política, en la disparidad, actuar sobre los desastres es desde la célebre sentencia deleuziana, el propósito de la intuición artística. Acogido a la metáfora, que en ocasiones tiende a callarse frente al misterio de la naturaleza, Hass emprende con totalizador ánimo esta aventura, una aventura que parte de la tensión entre tiempo y materiales, una tensión que pudiendo, como he advertido, inclinarse a la elegía, se convierte en un canto a la capacidad de la voluntad creadora, falible sí, pero rendida ante el misterio del mundo, tal y como nos recuerda con cierta ironía en los poemas La dificultad de describir los árboles o La boca ligeramente abierta: «Donde estaba el pájaro que creías/ Ver, creyeras haberlo visto o/ No, y luego no estaba, se había/ocultado, dejando tras sí el vacío/ Que ahora zumba ligeramente en ti, lo cual no es malo,/Ni triste, sólo que se asemeja a un temor reverente, al miedo./ El pájaro está ahora en otra parte y tú estás aquí.»
En ese diálogo que atañe a la totalidad, Hass, como ya advirtieran los poemas de los primeros versos de Meditation in Lagunitas, no desdeña ningún material a la hora de disponer sus herramientas creativas: Lucrecio, Shopenhauer, Pollock, recuerdos y diarios de un soldado de la primera guerra mundial. Formas que subvertidas se mantienen en el empeño del sentido y atentas a la capacidad transformadora que puede llegar, tal y como nos demuestra con sus constantes juegos con el lenguaje en poemas tan lúdicamente lucrecianos, sostenidos sobre la di-versión y la diversidad que encierra la creación, como “Poema con un pepino dentro”, a remover el mundo, a re-crearlo.