jueves, febrero 14, 2008

Persépolis (integral), Marjane Satrapi

Trad. Albert Agut. Norma, Barcelona, 2007. 366 pp. 25 €

José Morella

La película Persépolis, adaptación del cómic homónimo de Marjane Satrapi, es un producto diseñado para gustar a nuestras pequeñas almas burguesas en nuestros anchos sillones orejeros. Resulta que una niña iraní de familia acomodada y politizada vive una vida fantasiosa y absorbe las ideas de sus padres en un ambiente culto, abierto y progresista. A esa niña le toca vivir un periodo histórico lleno de conflictos que afectan directamente a su familia, partidaria de la “revolución blanca” que impulsó el sah en Persia. La diferencia entre ella y muchos otros niños de Persia es que sus padres pudieron pagarle el viaje y la manutención en la no muy económica ciudad de Viena para evitarle pasar el trago, privilegio del que muchos otros adolescentes no disfrutaron. Resulta que la niña es muy desgraciada en la vieja Europa, puesto que las costumbres son disipadas y la envilecen. De manera que vuelve a su país. Y allí las costumbres no son lo suficientemente disipadas para ella, y vuelve a marcharse.
Para alguien poco versado en la historia de Irán, como yo, las preguntas que quedan en el aire son muchas: ¿cuál es la visión sobre el tema por parte de los iraníes menos favorecidos económicamente? ¿Cuál fue su experiencia? ¿Cómo habría contado lo mismo una niña cuyos padres no creían en el sah o no podían enviarla a Europa? ¿Y por qué muchas familias no confiaban en el sah? Creo que la vida en Irán debe de ser muy difícil, y no soy nadie para defender algo que no conozco y cuyas razones se me escapan, pero también creo que Persépolis adula la conciencia de los lectores occidentales, y lubrifica todos nuestros prejuicios escondidos: el Islam es la barbarie que ensucia nuestros sagrados valores democráticos y elimina nuestros privilegios ganados con sangre en la guillotina de París y en las minas de carbón de la Gran Bretaña. Nosotros y nuestros valores somos la solución a todos los problemas de la gente sin democracia del mundo, de todos los países en los que se castra la felicidad del pueblo. Si los persas se levantaron en masa contra el sah es porque no conocían otra cosa que la barbarie, pobrecitos.
Pero eso es maniqueísmo puro, una visión etnocéntrica calcada a la que se tuvo con los indios en la conquista de América (aunque más de 500 años después, cuando ya tenemos la palabra “etnocentrismo” y la comprendemos perfectamente: la hemos acuñado nosotros). Los españoles evangelizamos a aquellas pobres criaturas sin alma, y encima se nos quejaban. Les hicimos humanos en lugar de bestias (vale, tuvimos que aperrear a algunos para convencerlos, pero eso ahora lo llamarían “daños colaterales”), y ellos, ingratos, nos acusan de aniquilar sus civilizaciones, y osan incluso ganar elecciones, como en Bolivia, y discutirnos nuestro sagrado derecho de chupar de la madre tierra sus recursos naturales.
Resulta también reseñable el hecho de que los europeos que ahora alaban la película y el cómic no pintaran demasiado en Persia. El sah contaba con el apoyo de los Estados Unidos, pero Europa era lo que sigue siendo ahora, el poli bueno que no da la cara y que le tiene miedo a su propio compañero, el poli malo, el sheriff duro que hace el trabajo sucio. Al final todos queremos lo mismo: la pasta, el petróleo o lo que haya, sacarle el jugo a la cosa lo más pronto posible. Si me pagan, yo me pongo el velo o me lo quito, o bailo una chirigota. ¿Dónde hay que firmar?
Si la revolución islámica tuvo un apoyo tan grande entre la población, ¿no tendría nada que ver el hecho de que mucha gente ni de lejos podía vivir una vida tan acomodada como la pequeña y soñadora Mafalda persa del cómic? ¿Tampoco tenían nada que ver la represión y las torturas de la SAVAK o policía política del sah, creada con ayuda israelí y americana? ¿O es que el apoyo popular a Jomeini se dio solo porque todos los persas eran unos ignorantes? No lo sé, la verdad es que la mayoría de nosotros no lo sabemos, no tenemos los conocimientos necesarios para saberlo, y nos encantaría que nos ilustraran al respecto. Pero Persépolis no quiere ilustrarnos sino halagarnos y vendernos la moto. Qué listo y progresista y demócrata eres, lector, y qué brutos son otros. Tú sí que vales.
No se trata aquí, ni mucho menos, de defender la revolución de Jomeini o sus valores —Dios o Alá me libren—, puesto que hay otros países musulmanes en los que, parece ser, no es necesario instaurar regímenes tan radicales para respetar los preceptos de la religión y la tradición. Tampoco se trata de creer que los indígenas precolombinos vivían en un edén sin violencia. Sólo quiero incidir en que los productos de consumo rápido y fácil como Persépolis hacen lo siguiente: darnos masticado el pensamiento para ofrecernos el bolo alimenticio final en un bonito envoltorio. Solo hay que cogerlo y pasarle el código de barras por la máquina. Llegamos a casa, lo metemos en el microondas —¿o es en el DVD?— y nos lo cenamos en un periquete.

15 comentarios:

mario dijo...

No puedo estar más en desacuerdo con la reseña. No creo que Satrapi se aproveche de nuestro etnocentrismo sino todo lo contrario: la crítica a la cultura occidental está servida en Persépolis(y no sólo por sus costumbres "licenciosas"), con lo cual no se supone en ningún momento que el espíritu crítico sea exclusivo de Occidente (todo lo contrario: aparece como una cultura adocenada, de niños "pijos" que no comprenden el valor de cada cosa, ni siquiera de la libertad).

ella dijo...

La misma sensación la he tenido yo. El libro, que esperaba con ilusión de chica moderna y abierta, me pareció que contaba lo que a la mayoría de occidentales les gusta oír. Yo, sinceramente, no me creo esa realidad. Te da un punto de vista, y me faltan mil para hacerme una idea remota de lo que significó ese momento histórico, y entender mejor el Irán actual. Me dejó con mal sabor de boca, con unos euros menos en el bolsillo y con un libro que no me interesa tener en la estanteria.

Ricardo dijo...

Esta resena parece hecha únicamente a partir de la película que, desde luego, es maniquea.

Pero no creo que el cómic sea así. Nadie se erige como héroe en él: Satrapi es el testigo de lo sucedido y en ningún momento habla en blancos y negros.

El cómic muestra y la película, es cierto, hace lo que comentas en tu artículo. Aunque después de leer la ferocidad con la que atacas la obra, me pregunto si realmente te has leído el tebeo.

Si no es así, supongo que la Tormenta está diversificándose e incluirá a partir de ahora también críticas de cine. Si es así, me parecería estupendo.

Sin embargo, si este texto es sobre la película, la imagen que debería mostrarse es la del cartel de la misma y no la portada del cómic, para no crear confusión.

Ricardo dijo...

A "ella":

No creo que contara lo que la mayoría de occidentales esperamos. A quién no le fastidiaría que te empezaran a obligar a llevar velo o barba por obligación y no por decisión? O ser de una determinada religión por "decreto divino-gubernamental"? Además, en ningún momento me sentí que estuviera atacando a la cultura iraní, para mí mostraba lo que ella vivió.

Y, evidentemente, "Persépolis" es el testimonio de alguien con facilidades, acomodado: cómo esperas de otra manera que alguien hubiera podido llegar hasta el mercado occidental? Los pobres, como en todos lados, no pueden! Si no pueden salir de su pueblo ni acceder a una educación en condiciones, le es imposible poder expresarse más allá de sus propios círculos: tienen las puertas cerradas.

No sé, la verdad es que no entiendo en absoluto en qué basáis vuestras críticas si no es en la película, porque el cómic me parece muy bueno a la hora de relatarlo todo. Es que no creo siquiera que haya victimismo.

Anónimo dijo...

En cualquier caso, creía que en esta página las reseñas se redactaban desde el entusiasmo, no desde el desprecio. Es la primera crítica negativa que recuerdo.

José Morella dijo...

Ricardo, tienes razón en que mi texto debería incidir más en las diferencias entre el comic y la película, aunque creo que la crítica, con algunos matices tal vez, es buena para ambos. Por otra parte, el hecho de que Satrapi sea codirectora del film conlleva que se responsabilice también de la visión gruesa que nos ofrece en él. Respecto del comentario de Mario, yo diría que la crítica a la cultura occidental en el texto nunca excede esa autocrítica vaga y "cool" con la que los occidentales solemos envolvernos a nosotros mismos para seguir, en el fondo, justificando cierta posición global en nuestro mundo, en el que cada vez más el (des)equilibrio norte/sur y occidente/oriente es más resbaladizo y equívoco, a la vez que cruel e insoportable (siempre en el mismo lado, claro). Creo que esa leve crítica es pura vaselina, el mínimo enjuague necesario a nuestra conciencia para poder seguir tensando la cuerda. Precisamente en nuestro mundo, donde lo que necesitamos son textos que nos den claridad de visión sobre los conflictos, y para ello se necesita informar con cierta complejidad y también con lucidez, independientemente de la ideología desde la que se haga. Y no encuentro esto en Persépolis.

Saludos y muchas gracias por vuestros comentarios,
José Morella

Pingüesbeneficios dijo...

EStoy segura de que la persona que ha hecho esta reseña no se ha leído el cómic. ¿En qué parte de la historia ha encontrado que la familia de Satrapi está a favor de la revolución blanca del Sha? De hecho, ellos, como mucho iraníes comunistas o de izquierdas hicieron la revolución para otra cosa, y entonces llegó Jomeini y siguió represaliando, encarcelando, torturando y condenando a muerte. Cuando leo un libro autobiográfico no espero encontrarme con la experiencia de un pueblo, sino con la de una persona. La experiencia de Satrapi tampoco es tan diferente a la de muchas mujeres de la clase media iraní, que existe, porque tan etnocéntrico es querer ver otros mundos con nuestros ojos, como negar las similitudes manifiestas. El cómic de Satrapi es divertido, emocionante, conmovedor y está bien contado. ¿De qué estamos hablando?

Anónimo dijo...

No me molesta de esta crítica que sea negativa, ya que considero incluso necesario que una obra tan alabada como "Persépolis" sea vista desde otra perspectiva. Lo que verdaderamente me subleva es que no es una crítica. Quiero decir que si yo no hubiera leido el comic y/o visto la película (que, dicho sea de paso, son muy parecidos, por lo que hablar de uno es hablar de la otra) no me habría enterado de nada más allá del mensaje que transmite, o, mejor dicho, de la interpretación que el crítico hace del mensaje que transmite.
El caso es que una obra artística debería ser examinada por algo más que su pretendida "moral". No veo ninguna alusión al estilo naif del dibujo, de rasgos tan particulares, ni siquiera para atacarlo, lo que no estaría tan vez fuera de lugar si se argumentase que no potencia la trama, por ejemplo. No veo ninguna referencia al paso de la niñez a la adolescencia del personaje, ni a su mirada inquieta, sin saber dónde posarse en medio de la represión, vacilando en sus afectos y sus ingenuas filiaciones políticas. No veo el contraste entre esa clase bien a la que efectivamente pertenece Satrapi (y no lo esconde en ningún momento sino que lo presenta bien a las claras) y la violencia, la cárcel y las ejecuciones a las que son sometidos miembros tanto conocidos como miembros de su familia. Que el crítico se centre en las posibilidades monetarias de la familia y no haga mención de las torturas y ajusticiamientos entra ya en ese aspecto "moral", pero es tan sangrante que obviarlo me parece ridículo. Pero en fin, son tantas las facetas que han sido desatendidas que tendría que escribir una nueva crítica. Y conste que no soy un "fan" de Satrapi, de hecho me deja un poco frío, pero al menos tengo sentido estético además de político-moral.
Ah, por cierto, es incorrecto hablar de "Dios o Alá" como si fuesen conceptos distintos. "Alá" es el nombre que en árabe se le da a Dios, nuestro mismo dios, de igual forma que en inglés recibe el nombre de "God". Es una confusión muy común que nunca está de más aclarar.

josé morella dijo...

Creo que mi crítica -lo que he querido, tal vez torpemente, decir- tiene más que ver con la manera de leer la otredad por parte de los europeos que con la realidad de lo que se cuenta. Sé perfectamente (lo digo en la reseña) que debe de ser difícil vivir en Irán, antes y ahora. Pero quiero incidir en que NUESTRA manera de leer textos sobre otras culturas puede ser (no digo que lo sea) tremendamente acrítica y burguesa porque no se pregunta cosas. Lo feo, para mí, es la ausencia de pregutnas. Se corre el peligro de que nos traguemos todo lo que nos pongan a la mesa. Por supuesto que el cómico es más complejo, pero quien vea la película (firmada, recordad, por Satrapi) no ve más que un producto cultural de consumo, un "regalo" para los bienpensantes. Me llama la atención hasta qué punto ciertos productos culturales sobre países no occidentales concitan unanimidad crítica. No me fío para nada de ella. Al fin y al cabo, mi crítica lo único que hace es proclamar que no sé lo suficiente y hacer preguntas. Y vamos a ver, ¿es que soy el único que se hace preguntas cuando lee un texto o ve una película?

Un saludo,
José Morella

Pepita dijo...

Reseña magnifica... bien razonada, bien escrita... yo ya me había visto la peli y estoy totalmente de acuerdo que es un producto diseñado para gustar a nuestras pequeñas almas burguesas, de consumo rápido y fácil, quitándonos nuestro propio valor y la necesidad de pensar.

Anónimo dijo...

No me molesta de esta crítica que sea negativa, ya que considero incluso necesario que una obra tan alabada como ésta sea vista desde otra perspectiva. Lo que me molesta es que no es una crítica. Quiero decir que si yo no hubiera leido el comic y/o visto la película (que, dicho sea de paso, son muy parecidos, por lo que hablar de uno es hablar de la otra) no me habría enterado de nada más allá del mensaje que transmite, o, mejor dicho, de la interpretación que el crítico hace del mensaje que transmite.
El caso es que una obra artística debería ser examinada por algo más que su pretendida ideología. No veo ninguna alusión al estilo naif del dibujo, de rasgos tan particulares, ni siquiera para atacarlo, lo que no estaría tal vez fuera de lugar si se argumentase, por ejemplo, que no potencia la narración. No veo ninguna referencia al paso de la niñez a la adolescencia del personaje, ni a su mirada inquieta, sin saber dónde posarse en medio de la represión, vacilando en sus afectos y sus ingenuas filiaciones políticas. No veo el contraste entre esa clase bien a la que efectivamente pertenece la familia de Satrapi (y no lo esconde en ningún momento sino que lo presenta bien a las claras) y la violencia, la cárcel y las ejecuciones a las que son sometidos tanto miembros de ésta como conocidos. Centrarse en las posibilidades monetarias de la familia y no hacer mención de las torturas y ajusticiamientos entra ya en un aspecto moral, pero es tan sangrante que obviarlo me parece ridículo. En fin, son tantas las facetas que han sido desatendidas que tendría que escribir una nueva crítica. Y conste que no soy un "fan" de Satrapi, de hecho me deja un poco frío, pero al menos tengo creo que tengo sentido estético además de político-moral.
Por cierto, es incorrecto hablar de "Dios o Alá" como si fuesen conceptos distintos. "Alá" es el nombre que en árabe se le da a Dios, nuestro mismo dios, de igual forma que en inglés recibe el nombre de "God". Es una confusión muy común que nunca está de más aclarar.

José Morella dijo...

El usuario anónimo dice que una obra artísitca debería ser juzgada por algo más que por su ideología. Pero yo no creo en la separación entre ética y estética. Toda crítica "estética" (?) es ya, desde el vamos, ética, aunque su posicionamiento ideológico consista en querer no tener ninguno.
Por otro lado, creo que las críticas que inciden, por ejemplo, en los componentes técnicos de Persépolis, en el estilo de los dibujos y en muchas otras cosas que merecen ser dichas, son precisamente las críticas que ya tenemos. Todos los seguidores de la autora pueden encontrar mucha información sobre esas cosas, y mayoritariamente con valoraciones positivas. ¿Por qué nadie les dice a esos críticos que sus reseñas "no son una crítica", puesto que ellos no hacen muchas veces comentarios sociológicos, ni económicos, ni ideológicos? Sencillamente, porque deciden no hacerlos y están en su derecho. Ellos escriben críticas y nadie les discute que lo sean o no. ¿Por qué, entonces, usuario anónimo, le quitas el derecho a mi escrito de ser una "crítica"? ¿Cómo puedo -explícamelo, por favor- separar la impresión que me produce ideológicamente una obra del jucio o valoración que voy a escribir sobre ella y de mi gusto o disgusto a la hora de disfrutarla?

Dime que no te gusta mi crítica, dime que es mala, que no entiendo nada, dime que debería dejarlo, dime lo que te dé la gana. Pero no me digas que no escribo críticas. Es como decirle a un panadero que su pan no es pan. No sé si te haces cargo.

Un abrazo,
josé morella

Hob dijo...

Hola,

Yo tengo el libro en la estantería,, esperando para leérmelo en cuanto encuentre el hueco. Tampoco he visto la película.

A pesar de ello, leyendo la crítica me he llevado la impresión de que el burgués bienpensante que la ha escrito se enfrentó al cómic y a la película como se enfrenta un cultureta de hoy en día: esperando dolor, sufrimiento, muerte, contradicciones, preguntas sin respuesta y el largo etcétera que uno se encuentra cuando ve cualquier película que haya rodado un europeo cultureta para dejarnos al resto patidifusos sobre lo terrible que es el mundo cuando sales del espacio Schengen.

Parece que el crítico se ha sentido profundamente decepcionado porque resulta que quien la ha escrito no comparte valores ni visión con nosotros y ha decidido escribir lo que le daba la gana a ella.

No parece que quisiera informar ni advertir o dar una visión de conjunto de nada, más bien parece que ha coincidido que la obra lleva bastantes años publicándose y ahora todos nosotros sabemos dónde está Irán. Como está de moda, pensamos que cualquier producto que salga a la calle nos tiene que dar lo que nosotros queremos, y en este caso no es así.

En mi caso, quizás me decepcione también, pero conozco a varias personas completamente desconectadas de la realidad a las que Persépolis les ha encantado.

Un saludo,

Anónimo dijo...

Se puede ser buen crítico y a la vez mal redactor. Es "sha", no "sah".
No fijarse en cómo se escriben correctamente las palabras en otros idiomas resta puntos al "carnet".

Anónimo dijo...

Me ha encantado tu crítica, estoy absolutamente de acuerdo contigo. Mira que llamarte mal redactor por tamaña tontería.
Redactas fantásticamente, pero eso ya lo sabrás.

Zorionak.