martes, enero 26, 2010

La novela del adolescente miope y Gaudeamus, Mircea Eliade

Trad. y prólogo de Marian Ochoa de Eribe. Impedimenta, Madrid, 2009. 520 pp. 26 €

Alba González Sanz

La faceta novelística de Mircea Eliade (1907-1986) queda lógicamente oscurecida por su ingente labor como estudioso de las religiones. Tampoco era fácil, hasta la publicación por Impedimenta de sus dos novelas autobiográficas, acceder a un par de títulos sorprendentes en su producción por diversas razones.
Lo primero que puede llamar la atención del lector que se acerque a La novela del adolescente miope y a Gaudeamus es la tempranísima edad en que fueron compuestas, por un Eliade que apenas iniciaba su carrera universitaria y que demuestra en las quinientas páginas del conjunto la seguridad de quien se sabe poco menos que un genio. Incomprendido y tremendamente joven, pero genio al fin y al cabo.
En efecto la primera de las novelas es la narración autobiográfica de sus últimos años de instituto, previos a la universidad y construidos desde un recurso eficaz: Mircea Eliade narra sus planes para escribir una novela que llevará por título el del volumen que el lector tiene en sus manos. Plantea enfoques, personajes que son la disección de sus amigos, su propio papel en el texto… A sus 17 años expone de esa manera doble su más inmediata realidad: cuenta su vida a la vez que la vida que pretende relatar en la ficción.
Los momentos de brutal sinceridad con uno mismo que este plano combinado ofrece son salvados del drama a través de la fortísima ironía del autor. En el fondo, sabe que él mismo es su mejor personaje y no duda en juzgar el doble papel que mantiene ante sus compañeros, a los que no puede evitar considerar inferiores. Ante la tendencia de sus amigos por hacerle confidencias (al fin y al cabo el es feo, miope y cultiva una pose de taciturno y reservado) se descuelga con metaliteratura: «Todo el mundo intenta presentarse ante los otros como alguien más original de lo que verdaderamente es: hacer que lo admiren o que lo compadezcan».
Sus lecturas, sus primeras experiencias sexuales, su hiriente y sempiterna misoginia, algunos conatos de ideología política que en el futuro no le jugarán buenas pasadas, la vida en el instituto y sus miedos y complejos, completan unas páginas que concluyen con su acceso a la universidad para estudiar filosofía. No se queda el lector sin saber las peripecias de su siguiente etapa: Gaudeamus es la historia de su vida en la universidad, quizá más interesante porque su formación intelectual y sus querencias políticas desplazan un poco la importancia de novela de formación que tiene su otro libro. Además, las relaciones afectivas y las emociones se hacen más complejas y por ello se acentúan en el estilo la crudeza y la ironía, toda vez que sigue manejando férreamente la propia estructura autobiográfica que ha elegido.
En definitiva, un volumen que supone una curiosidad para los interesados en el Mircea Eliade sabio, pero también dos novelas de formación adolescente muy bien estructuradas y contadas. Con el aliciente, no poco llamativo, de situarse en la Rumanía previa a la II Guerra Mundial y ofrecer al lector de forma indirecta pero persistente, el clima cultural y político de la Centroeuropa de entreguerras.