lunes, febrero 27, 2017

La condición animal, Valeria Correa Fiz


Páginas de Espuma, Madrid, 2016, 161 pp. 15 €

María Dolores García Pastor

¿Por qué nos asusta reconocer que somos un animal más de la creación? ¿Por qué nos empeñamos en renegar de nuestra parte animal, de lo más salvaje e instintivo que aún perdura en nosotros? Valeria Correa Fiz no teme ni reniega de esa parte de sí misma y se atreve a explorar el lado más animal de la condición humana o el lado más humano de la condición animal. Y lo hace a través de doce relatos de diferente extensión que se dividen en cuatro partes clasificadas según los elementos que se usaban en la antigüedad para explicar los patrones en la naturaleza: tierra, aire, fuego, agua. De todos ellos se nutre La condición animal, en ellos habitan sus criaturas. Los relatos de Tierra nos cuentan sobre éxodos y predadores, los de Aire sobre infancia y pérdidas, los de Fuego sobre enajenación y amores imposibles y los de Agua sobre el origen de la vida y su extinción.
Este es un libro inquietante, visceral y orgánico, con historias que exudan sangre, sudor y semen. Hay algo turbador en los relatos de esta autora, algo imprevisible que amenaza en la sombra, en las atmósferas inquietantes que sabe crear moviéndose entre lo real y lo fantástico. Su prosa descarnada, casi brutal, plagada de imágenes de gran fuerza expresiva que a veces pecan por exceso, el lector se pierde entre tanta metáfora. Cabe destacar, además de su pericia en la creación de ambientes, su capacidad a la hora de revelarnos el retrato psicológico de los personajes, ahondando en lo más profundo de su naturaleza.
Valeria Correa Fiz nos sumerge en las cloacas de la condición humana, bucea en nuestros más bajos instintos, lo imprevisible, lo irracional, al tiempo que desnuda la condición humana dejando patente nuestra fragilidad. Y lo hace entre ecos literarios que nos remiten a grandes de la literatura como Poe, Quiroga, Kafka o Rulfo. También resulta evidente la influencia cinematográfica de Hitchcock en relatos como “Una casa en las afueras” que da comienzo al libro. Historias sorprendentes, crudas, turbadoras en el primer libro de relatos de esta autora argentina, un libro que no deja indiferente.