lunes, diciembre 26, 2016

Shauzia, Deborah Ellis


Ilust. Ignasi Blanch
Ediciones Castillo, México, 2016, 152 pp. 15,60 €

María Dolores García Pastor

En el año 1996 Deborah Ellis (Ontario, 1960) viajó a Pakistán para prestar ayuda en los campos de refugiados afganos. Ellis es, además de escritora, activista anti-guerra y filántropa. Durante su estancia en esa república islámica realizó numerosas entrevistas a mujeres y niñas afganas que le sirvieron como base para sus obras El pan de la guerra (The Breadwinner, 2000),  El viaje de Parvana (Parvana’s Journey, 2002), Mud City (2003), Women of the Afghan War (2000) o Mi nombre es Parvana (My name is Parvana, 2012). En El pan de la guerra, El viaje de Parvana y Mi nombre es Parvana narra las aventuras de una niña afgana llamada Parvana. La mejor amiga de Parvana es Shauzia, a la que dedicó la novela Mud City (2003) que ahora ha sido traducida al castellano bajo el título de Shauzia.
En esta novela Ellis nos hace viajar hasta el campo de refugiados afganos en Pakistán donde ella estuvo. De su mano conoceremos la historia de Shauzia, una niña afgana que huye de la guerra y de un matrimonio concertado por su familia. Su objetivo es llegar a Francia para encontrarse con su amiga Parvana. La acompaña su perro Jasper y junto a ellos sentiremos la soledad, el hambre, el frío, la impotencia y todo el drama de los refugiados.
Deborah Ellis es autora de novela juvenil realista, y en sus obras trata temas tan impactantes y comprometidos como la inmigración, la guerra, las drogas, el SIDA... Es una gran viajera que llega hasta los países en conflicto, hasta el lugar en el que tienen lugar los hechos, y nos enfrenta a ellos con singular simplicidad y maestría. Una de sus obras más conocidas es The Heaven Shop, que aun no ha sido traducida en nuestro país, y que trata sobre unos hermanos de Malawi que han quedado huérfanos a causa del SIDA. Su obra es comprometida y valiente, y su labor como filántropa no se limita a dar voz a estas terribles historias sino que parte de las ventas de sus libros se destinan a estas causas. En nuestro país ha sido también traducida al catalán y al eusquera.
He de decir, para ser justos, que he llegado a la obra de esta autora gracias a que en esta ocasión Ignasi Blanch ilustra su libro. Blanch es un ilustrador catalán, conocido internacionalmente, con un estilo muy atractivo y reconocible. Hace más de veinte años representó a España en el mural internacional de graffiti plasmado sobre una de las partes conservadas del Muro de Berlín llamada "East Side Gallery". Licenciado en Bellas Artes por la Universitat de Barcelona vivió unos años en Berlín donde se especializó en técnicas de impresión y grabado en el centro Künstlerhaus Bethanien con la ayuda de dos becas CIRIT de la Generalitat de Catalunya. En la actualidad se dedica a ilustrar libros infantiles y juveniles. También está implicado en proyectos solidarios como “Humanicemos los hospitales”, del que fue director, y podemos ver sus ilustraciones en el magazine en línea Catorce. Cultura Viva.
Ignasi Blanch pone rostro a Shauzia y a su perro Jasper, a la señora Weera y a los demás personajes que pueblan las páginas de este libro. Una historia dura y real, pero también humana y tierna. Un libro recomendable para el lector de unos diez años, las edades en literatura infantil y juvenil siempre son orientativas, aunque la edición adolece de numerosos gazapos y la traducción no es todo lo buena que debería ser.