lunes, diciembre 14, 2015

Viaje a las puertas del infierno, Fermín Bocos


Ariel, Barcelona, 2015. 296 pp. 18,90 €

Tomás Sendarrubias

Como parte del imaginario colectivo de la humanidad el Infierno es, sin duda, uno de los recursos más potentes con los que ha contado la literatura, el cine, la historia y la propia religión. Si bien en los últimos años la existencia o no existencia del Infierno y sus aledaños ha sido objeto de debate teológico del más alto nivel, con el Vaticano confirmando o desmintiendo su realidad, convirtiéndolo en un entorno de castigo o en un aspecto filosófico, dependiendo de lo progresista que fuera la perspectiva del Papado sobre la religión en cada momento. Pero el Infierno no es patrimonio exclusivo del catolicismo o de las religiones cristianas. El Helm vikingo, el Hades clásico, el Mictlan de los aztecas... cada religión que ha cubierto la geografía terrestre a lo largo de toda su historia ha tenido su propio reino para los condenados.
En Viaje a las Puertas del Infierno, el periodista Fermín Bocos sale en busca de las puertas del infierno que salpican la geografía de Europa y Asia, un cuaderno de viaje con toques infernales en el que el autor detalla algunos aspectos de su periplo, siguiendo los pasos de Eneas, Orfeo o Ulises, los héroes clásicos que por diversos motivos, descendieron al Inframundo. Bocos, periodista de cierta trayectoria en el mundo de la radio, profesor en la Carlos III, autor de libros como El resplandor de la Gloria (1999) o El Informe San Marcos (2009), y que además está casado con la más prolífica, literariamente hablando, Julia Navarro (La Hermandad de la Sábana Santa; Dispara, yo ya estoy muerto), ha reunido en este libro sus experiencias en diferentes viajes siguiendo los mitos y leyendas que han hablado de puertas al infierno, espacios dominados por el diablo, y que lo han hecho en la mayor parte de los casos durante siglos, lugares "infernales" que en muchos casos no se corresponden con nuestra actual denominación del inframundo como algo cargado de negatividad, sino que en muchos casos cuentan con una carga más mística que malvada.
Así es como Fermín Bocos visita lugares cercanos, aquí en España, como el Monasterio del Escorial en Madrid, donde existiría una "puerta al infierno" bloqueada por la construcción de Felipe II; o muy lejanos, como un templo dedicado a Yama, una deidad infernal en Japón, o las ruinas de Akbar, en la India. Y todo ello, con lugares de corte clásico, como Cumas, el Lago Averno, Dódona o Déndera, en Italia, Grecia y Egipto respectivamente; o tan cargados de misterio como la catedral de Chartres, que ha generado miles y miles de páginas de todo tipo sobre masones, arquitectos mágicos y poderes telúricos. Pero no nos equivoquemos: no se trata de un libro profundamente documentado o de divulgación, es un cuaderno de viaje en el que en algunos casos de forma un tanto somera, el autor comparte con los lectores sus experiencias en los viajes hacia aquellos lugares que ha denominado "puertas del infierno", con todo lo bueno y lo malo que esto puede acarrear. Evidentemente, en un cuaderno de viaje, las experiencias y perspectivas son estrictamente personales, y los puntos importantes para el escritor no tienen por qué coincidir con los del lector, o que hace que se pase de forma muy puntual por temas que podrían dar mucho de sí, y se preste mayor atención a las que coinciden con los intereses del autor, con el aspecto positivo de que, en algunos casos (y al menos para mí), algunas de las cosas que cuenta son desconocidas, sirviendo como acicate, o por mantener la imagen del libro, como puerta a profundizar más en esas cuestiones.
Un libro ligero, con toques de filosofía, de historia y de teología, incluso de gastronomía; y una buena lectura ligera, para leer en el metro o el tren, o para descansar entre libros más densos.