miércoles, diciembre 09, 2015

Redención, Julio Castedo


Planeta, Barcelona, 2015. 315 pp. 19 €

Pedro M. Domene

Julio Castedo (Madrid, 1964) se permite una extraordinaria redención con su última novela, tras los intentos de llegar a un público en sus apuestas anteriores, Apología de Venus (2008), El jugador de ajedrez (2009) y El fotógrafo de cadáveres (2012), tres excelentes muestras de una exigencia narrativa sobria y eficaz, aunque ahora con esta reciente entrega, Redención (2015), su ambición por llegar a un público lector más amplio le lleva a apostar por una estructura bastante más compleja, a enlazar diversas historias que convergen y así ensayar un auténtico alegato sobre la crueldad y la violencia, con páginas de un elevado tono erótico acusado, tan explícito como sutil que justificaría, entre otros muchos aspectos humanos, la actitud de todo un drama familiar, los Ellerman y los límites a los que les lleva un congénito sentido de la maldad.
No existe redención sin sacrificio, manifiesta el progenitor al joven John Ellerman poco antes de que este deje atrás la monstruosa vida familiar llevada hasta el momento para, una vez constado el drama, desaparecer en un Londres ignoto sin dejar rastro alguno. Paul Lancaster, un antiguo policía, trabaja para una compañía de seguros especializada en buscar personas desaparecidas con el expreso encargo de hacerles llegar la notificación de una póliza; la relación, entre ambos personajes: el joven John Ellerman es el beneficiario de un importante seguro de vida, y el antiguo policía que se desplaza la condado de Kent para llevarle la noticia a la granja Ellerman, dará pie al resto de la historia, los cinco hermanos, los crueles gemelos que han desaparecido misteriosamente, Ted el mayor se ahorcaría al descubrir al padre muerto, William, el hermano pequeño retrasado mental, convertido con el paso de los años en un ser huraño y olvidado, aunque sobrevive en una granja en ruinas, y luego el protagonismo de John, de quien se reconstruye la historia por boca de otros personajes, de una magnífica penetración psicológica, y de una fuerza inusual.
Julio Castedo ordena su historia alternando el relato de Ellerman y Lancaster, dos personajes que de alguna manera han sufrido a lo largo de su existencia el rechazo de una mujer. La investigación del ex-policía avanza y el lector va hilvanando la historia completa de la familia Ellerman, así como lo relacionado con la desaparición de John y qué ha sido con el resto de su existencia, localizada en su Inglaterra natal y en la España del norte, lugar de donde procedía su familia materna. Hasta allí irá Lancaster para descubrir el secreto que rodea a la desaparición del joven Ellerman y de su inexplicable final, al tiempo que el agente de seguros intenta vivir una breve y apasionada historia de amor nunca experimentada hasta entonces en su monótona y aburrida vida.
Julio Castedo se consolida en su mejor apuesta narrativa, contundente en su expresión certera y precisa, de diálogo fluido y eficaz, de buena ambientación y de una sobriedad técnica que progresa a medida que avanzamos en su lectura.