lunes, octubre 06, 2008

13 viajes in vitro, Mercedes Cebrián

Blur Ediciones, Madrid, 2008. 64 pp. 6 €

Emilio Ruiz Mateo

Mercedes Cebrián le ha puesto nombre a algo que todos hemos hecho más de una vez: viajar a través de lo que nos han contado y de nuestra «cultura general» (ese concepto tan abstracto y con el que no obstante tan bien nos entendemos…). En estos tiempos que corren, en los que uno se enfada y reconcilia con sus amigos a través de Myspace o se entera de la boda de su prima gracias a las fotos que colgó en Facebook, quién se resiste a leer estos viajes virtuales. Con algo de miedo a lo extraño, algo de curiosidad insana y mucho de esa mirada taladradora de tópicos que ya demostró Cebrián en su libro de cuentos y poemas El malestar al alcance de todos (Caballo de Troya) se cocinan estos 13 viajes in vitro. Hay compromiso en esta propuesta, el de quien está empecinado en contar cómo es el mundo que nos rodea, lo que llaman la realidad, y que en nuestra época acostumbra a esconderse en virtualidades varias.
¿No serías capaz de relatar a tus amigos cómo es una matanza sin haber estado jamás en ella? ¿Y la Tomatina, «el festejo arrojadizo» (Mercedes Cebrián dixit)? ¿Por qué no el requetevisto Carnaval de Venecia, «tan siglo XVIII y tan Scream 2 al tiempo»? Un «viaje probeta» es aquel que realizas sin haber pisado el lugar en cuestión, a través de las historias que los verdaderos viajeros te contaron a la vuelta o a golpe de Google y reportaje. Un juego intelectual y divertido el que esta autora propone, que habla de lo que somos como lo haría un libro de Perec o, más de andar por casa, un ensayo de nuestro Vicente Verdú. Lo más terrible es la sensación que al lector le queda al cerrar este librito editado con primor por Blur Ediciones: hayas viajado en realidad o no por cualquiera de estos destinos in vitro, te reconocerás en lo que Mercedes cuenta. ¿Será que no viajamos recorriendo paisajes, sino de ideas adquiridas? ¿Será que uno se relaja haciendo trekking porque así se lo han contado antes? ¿Que se siente bien en la ciudad de Celebration (Florida) porque la diseñaron para ello y así nos lo hicieron saber?
La viajera Cebrián tiene poco del Labordeta mochilero: contempla la matanza equipada con su iPod para no escuchar los chillidos del animal, manda sms desde la cima del Perito Moreno y piensa que los safaris están peor organizados que los documentales de la tele. Estos viajes en papel tienen su correspondiente álbum de fotos, por supuesto: no hay periplo moderno del que no se vuelva con un tesoro visual. En este caso se trata de las ilustraciones de Ismael García Abad, que funcionan como complemento perfecto para esta broma inteligente. Reinterpretaciones del pastiche, entre el pop colorista y la mala leche, con detalles tan acertados como esa Las Vegas con interruptor ON/OFF o esas esculturas de la isla de Pascua envueltas para regalo.
Es divertido, muy divertido leer 13 viajes in vitro. Pero lo mejor es que, entre carcajadas, sabemos que nos estamos riendo de nosotros y nuestro tiempo. Es entonces cuando a uno se le queda la sonrisa congelada por un segundo… y sigue leyendo.