martes, enero 08, 2008

Tobi Lolness: la huida de Tobi, Timothée de Fombelle

Trad. Teresa Clavel Lledó. Salamandra, Barcelona, 2007. 320 pp. 16,50 €

Carmen Fernández Etreros

Lo primero que tengo que señalar es que Tobi Lolness ha sido la mejor novela juvenil que he leído en mucho tiempo. Hermosa, original, imaginativa y ambiciosa. El libro revelación de la literatura juvenil de este año en Francia, llega a nuestro y ofrece una increíble historia de aventuras a los jóvenes lectores. No solo destaca por su original argumento y su creación de un inaudito microcosmos, sino por ese trepidante ritmo que logra imprimir el narrador con habilidad. El lector se encuentra inmerso de repente, como el protagonista del libro, en el suspense y el peligro de una huida sin fin en la que tendrá que agudizar su ingenio para sobrevivir.
El autor, Timothée de Fombelle ha creado en su primera novela juvenil, un complejo microcosmos compuesto por una civilización de minúsculos seres humanos que viven en un árbol enorme y frondoso. Tobi Lolness mide un milímetro y medio, lo normal para un chico de trece años, pero a su corta edad tiene que madurar de golpe para a la odisea solitaria en que se ha convertido su vida y la de su familia. Tobi se convierte sin quererlo en un fugitivo imparable. Su vida diaria queda reducida a lograr sobrevivir: correr, huir, comer y dormir.
Los problemas comienzan cuando su padre Sid Lolness, un científico desinteresado y generoso, se niega a revelar a Jo Mitch, un tirano sin escrúpulos que se ha convertido en el jefe del Consejo del Árbol, el secreto de balaína, un revolucionario invento. El padre de Tobi sospecha que el invento en sus manos puede acabar con la vida del árbol, y no puede permitirlo aunque por su silencio él y su familia sufran un injusto destierro. Un árbol que ha ido sufriendo las graves excavaciones que controla Jo Mitch y que para Sid conducirán probablemente al final de su vida y la de su pueblo. La negativa justificada del padre de Tobi les conduce a una huida a las Ramas Bajas, y tiempo después, a una persecución implacable que el indefenso Tobi deberá realizar en solitario hasta que el protagonista se vuelva encontrar con su amiga Elisha una joven pizpireta y no muy reflexiva. Elisha se convertirá en el último ser que le queda a Tobi, el único que no le traicionará y el único que intentará ayudar al muchacho a salvar sus padres de su encierro en la inexpugnable prisión de Tomble.
Timothée de Fombelle ha conseguido a sus 33 años destacar con esta ópera prima en el campo de la novela juvenil que ya se está traduciendo a diecinueve idiomas. Profesor de Literatura, creó en 1990 su propia compañía teatral y una de sus obras, El faro, escrita a los dieciocho años, se ha traducido y representado en varios países como Rusia, Lituania, Polonia y Canadá. Desde la publicación de Tobi Lolness en Francia en abril de 2006, ha obtenido los más importantes galardones en el ámbito literario francés de la literatura juvenil: el premio Saint-Exupéry en la categoría de novela, que reconoce los valores humanos de las obras galardonadas y el prestigioso premio Sorcières, otorgado conjuntamente por la Asociación de Librerías Infantiles y la Asociación de Bibliotecarios de Francia. La edición catalana también ha sido lanzada este año por editorial Empúries bajo el título Tobi Lolness. Un mil.límetre i mig d'heroisme (Tobi Lolness. Un milímetro y medio de heroísmo).
Tobi Lolness
contiene los elementos básicos de una novela de aventuras: un pequeño héroe valiente, pruebas a superar, dificultades continuas y los típicos malvados como Jo Mitch y Gus Alzan, el cruel director de la prisión que adora a su hija. Hay que elogiar el ágil y envidiable dominio del suspense por parte del autor. Las sencillas e imprescindibles ilustraciones François Place ayudan al lector a visualizar todo el microcosmos de la vida de Tobi. Resulta curioso también que los animales, los otros y enormes habitantes del árbol, como los gorgojos, los escarabajos-rinocerontes, las cochinillas o la viuda negra, tengan un papel destacado en la huida del protagonista ya sea como peligros inexpugnables o ayudas necesarias.
Otro de los aciertos de la novela es la poética manera de transmitir los sentimientos del joven fugitivo. Nada hace sufrir más al entregado lector que escuchar el sufrimiento de Tobi a través de sus propios pensamientos solitarios: «Era la ley de su vida: las personas a las que quería se esfumaban y sólo quedaba de ellas un poco de polvo de oro que le producía picor en los ojos» (p. 285). Poesía y belleza. «En ocasiones la belleza penetra en los corazones endurecidos» (p. 55).
Lo mejor para mí es el poso que deja en el lector sobre el valor de la lealtad, la amistad verdadera y el respeto por la naturaleza. El árbol se convierte en una metáfora de la vida y de los peligros que conlleva la falta de respeto por las leyes elementales de la naturaleza, y las consecuencias de una mala utilización de los recursos naturales para el futuro del planeta.
El final del libro nos deja con la miel en los labios anunciando la nueva aventura del intrépido niño. En Francia ya se ha publicado la segunda parte Tobie Lolness. Les yeux d'Elisha en el que el protagonista continuará su huida bajo la atenta mirada de su amiga. En España tendremos que esperar para conocer estas nuevas aventuras, pero la espera merecerá la pena si mantiene la calidad de esta primera entrega.