miércoles, septiembre 11, 2013

Memoria de unos ojos pintados, Lluís Llach

Trad. Rosa María Prats. Seix Barral, Barcelona, 2012. 400 pp. 20 €

Cristina Davó Rubí

Es de sobra conocido el talento del cantautor catalán Lluís Llach (Girona, 1948). Si bien nos tiene acostumbrados a canciones de letras intensas, profundas, comprometidas, ahora nos sorprende con un debut literario a la altura de sus posibilidades, Memoria de unos ojos pintados, una novela que es a la vez la crónica de una época muy concreta en nuestro país, y una bella historia de amor entre dos jóvenes de la Barceloneta, un barrio humilde de gente trabajadora y colectividad solidaria. La forma en que Llach ha conjugado un tema durísimo con la delicadeza de una relación prohibitiva es simplemente magistral. Además de retratar aspectos esenciales de la Cataluña de la primera mitad del siglo XX, la novela se convierte en un homenaje a todas aquellas personas que sufrieron la Guerra Civil y el exilio.
Retirado de los escenarios desde 2007, el propio autor reconoce que nunca hubiera pensado escribir una novela, que fue algo azaroso. Dueño de un tiempo libre que antes no tenía, Lluís Llach se reencontró con el placer de la lectura. Y a raíz del encargo de un guión para un amigo, se puso a escribir y sintió la necesidad de contar cosas. El resultado es esta novela vertebrada por la historia de Germinal y David, criados juntos y que juntos descubren la vida, el amor y la amargura. Porque más allá de la descripción de los años de la II República, la lucha, los ideales, atropellados por el estallido de la guerra, las batallas y los escarnios, queda el amor incondicional de los dos amigos. Un amor que todo lo puede y que no es truncado ni siquiera por la muerte. No importa la homosexualidad, no importan la distancia ni el dolor.
Por otra parte, no deja de sorprender la magnitud de esta novela para un hombre acostumbrado a escribir pequeñas historias, pues eso son las canciones; el hilo narrativo de esta obra para un poeta. Así, es evidente que Lluís Llach está dotado del don de la escritura. La estructura narrativa de esta novela se basa en la conversación del viejo Germinal con un director de cine interesado en hacer una película sobre esa época. De esta forma cada grabación forma un capítulo que se construye como un relato breve de la historia lineal que va narrando el protagonista. Son numerosos los personajes que aparecen, cada uno con su correspondiente importancia en el argumento, perfectamente caracterizados y desarrollados todos ellos. La narración destila un realismo impresionante, con el uso de una prosa sencilla, directa, y descripciones de una gran fuerza e incluso crudeza. Pero también cuenta con pasajes de belleza extraordinaria, especialmente los dedicados a hablar de ese microcosmos que era la Barceloneta (que Llach tan bien conoce y recrea) y de los sentimientos de los personajes. La despedida de la amiga que emigra a Argentina con sus padres, la visión del padre como un ser superior, la gente que llega desorientada a la estación de Barcelona, los bombardeos, la muerte de la otra amiga, los encuentros sexuales, los soldados en la batalla del Ebro, o David en el pelotón de fusilamiento. Imágenes que se quedan grabadas en nuestra retina aunque solo sean palabras. La venganza final es quizá la escena más novelesca, pero no desdice del conjunto argumental, incluso sirve para aumentar el dramatismo y contribuir al sabor agridulce que nos deja finalmente esta magnífica historia. Una pequeña redención para el atormentado protagonista.
En resumen, Memoria de unos ojos pintados (título que alude a la costumbre de Germinal de pintarse la raya de los ojos y que denota la personalidad del personaje así como un gesto definitivo en su vida) es una buenísima lectura, una lectura inteligente no apta para todos los públicos por su dureza, y también por su ternura.

3 comentarios:

Lluisa dijo...

La lectura de este libro ha sido para mi un gran descubrimiento. Me ha gustado especialmente la descripción que hace de la sociedad y del momento historico de este periodo de tiempo sin que sea demasiado crudo y al mismo tiempo que no te deje indiferente.
Para mi realmente ha sido una historia de amor
,!! La recomiendo!!

ricardo ortega dijo...

Una pregunta: el adelante con los leones que aparece en la página 341 con el significado presumiblemente de adelante con los faroles, ¿existe o se trata de un uso ewuivocado?

ricardo ortega dijo...

Una cosita. No sé si LuisbLlach escribió la novela directamente en castellano o si edtá traducida del catalán, pero he observado una expresión en mi opinión equivocada. Se trata de "adelante con los los leones", queriendo significar "adelante con los faroles".