lunes, mayo 18, 2009

Mundoespejo, Mike Wilks

Trad. Zulema Couso. Toro Mítico, Barcelona, 2009. 408 pp. 18,95 €

Sofía Rhei

«-Ahí dentro se está librando una batalla –dijo señalando el lienzo del imperio del sueño que estaba apoyado contra la pared. El Maestro lucha por su vida mientras nosotros nos enfrentamos los unos con los otros. Tenemos que volver con él enseguida.
-Necesitamos pinceles, aceites y caballetes –continuó Wren-. Y también a todos los artistas que haya disponibles para luchar contra lo que nos espera ahí dentro.»
¿Quién no ha deseado poder entrar dentro de un cuadro, ser capaz de observar, sin el límite de marco o la perspectiva todo lo que sucede allá dentro, e incluso participar en los eventos que transcurren en la pintura? Esta es la posibilidad que nos ofrece este muy sugestivo título, que en su versión para España nos suena a ese Pattern recognition de William Gibson que fue traducido como Mundo espejo y que tanto tiene que ver con la relación entre las imágenes y la realidad que representan, o con esa obsesión por que las imágenes de algo que aún no está, es o existe pueda llegar a cobrar cuerpo. Esta coincidencia en los títulos no deja de resultar interesante, puesto que a pesar de que Mike Wilks ilustró el poema épico de Brian Aldiss , Pile, en el que se habla de un mirrorworld, el título original del libro que nos ocupa es Mirrorscape.
Sin embargo, no es de espejos de lo que trata esta aventura (si alguien preferiría que fuera así, puede leer Jonathan Strange y el Senor Norrell, de Susanna Clarke), sino de pinturas al óleo. Mike Wilks, cuya carrera como ilustrador es de gran importancia, intenta con la trilogía que empieza con Mundoespejo lo mismo que el también dibujante Mervyn Peake con la suya, Gormenghast: dar vida escrita al mundo de imágenes que pueblan su mente.
En la narración existen dos planos: el de la vida cotidiana de los personajes y el mundo del otro lado de las pinturas, al que sólo unos pocos pueden acceder, y que posee una extraña continuidad en la que unos cuadros se comunican con otros, sumando las criaturas pintadas por unos y otros artistas. En este sentido, es innegable el parentesco con La historia interminable, ya que todos los seres del mundo del otro lado nacen de la imaginación de los pintores. Al adentrarnos en ese mundo de dentro de las pinturas, se nos llena la mente de imágenes del Bosco, Richard Dadd, Dalí, Escher.
Sin embargo, puede que lo más interesante de este título sea que el mundo "cotidiano" de los personajes también es un mundo de fantasía, y, desde mi punto de vista, resulta más coherente e interesante que el que espera detrás de las pinturas. Se trata de una sociedad no industrializada en la que los distintos "placeres" sensoriales son controlados por una poderosa élite
No se trata de un libro para lectores demasiado jóvenes o poco acostumbrados a textos que pueden resultar complejos. Es un texto muy trabajado, probablemente desarrollado a lo largo de varios años; puede interesar mucho a jóvenes y adultos interesados tanto en la fantasía como en la historia como en la pintura (es necesario familiarizarse con una serie de términos especializados, de los que se incluye un glosario al final, para comprender en todos sus matices los procedimientos de transferencia de un mundo a otro). Se trata de un libro poco frecuente, en el que puede encontrarse un interesante bestiario de criaturas fantásticas y un desarrollo muy sugestivo de escenarios para curiosas aventuras y batallas en las que el pincel es más poderoso que la espada.