lunes, noviembre 23, 2015

El mundo inmenso, Aura Tazón


Sloper, Palma de Mallorca, 2015. 222 pp. 15 €

Miguel Baquero

Después de la magnífica Xan Irmandiño, ambientada en los tiempos de la revuelta gallega de finales de la Edad Media contra los nobles castellanos, y en la que introducía elementos fantásticos con una habilidad muy literaria, El mundo inmenso es la segunda novela para adultos de la cántabra Aura Tazón. Un texto que parte de una premisa ciertamente atractiva, y que desde el principio promete una aventura literaria interesante: supongamos que, tras diversas derivas y tras diversos viajes, un tanto tímidos, de exploración, que se estuvieran produciendo desde el tiempo de los faraones egipcios, los árabes tuviesen conocimiento de una tierra que se hallara situada entre la lejana China y el cercano continente de África. Una tierra inexplorada a la que denominarían «la Cola del Dragón» y donde, como avanzadilla oriental, los chinos hubiesen instalado una especie de factoría semiclandestina llamada Kattigara, para hacer comercio con los nativos.
El mundo inmenso gira en torno a esta suposición, no creada ex profeso para este libro ni del todo desencaminada, pues en diversos planos y bosquejos medievales, y oculto en los libros de la época, se pueden leer algunos de estos descubrimientos que aún no eran públicos y no pasaban del nivel de los navegantes experimentados. Leyendas, cuentos de los tripulantes de un barco que se apartó de su ruta, planos de bordes desconocidos que se enseñan sólo a los iniciados… No es una ficción literaria, sino una certeza cada vez más aceptada por los historiadores que Cristóbal Colón no marchó a la aventura sino a lo entrevisto cuando con sus tres carabelas puso vela hacia las cascadas en las que, supuestamente, acababa el mundo.
Esta idea del «pre-descubrimiento» de América, que —insisto— no es creación gratuita de Aura Tazón, es la base sobre la que se construye esta novela. De una manera muy acertada, y envolvente, la autora nos narra la historia de una joven noble de tierras del Islam instruida por un aficionado a la cartografía que le enseña viejos mapas. Poco después, una intriga de intereses políticos se cierne sobre ella, al punto de acabar temiendo por su vida y verse obligada a huir a través de un mar Mediterráneo sembrado de asechanzas en ambas orillas. Así las cosas, no le queda más remedio que lanzarse al océano abierto en busca de esa fabulosa «Cola del Dragón» y la mítica ciudad de Kattigara…
El resultado es una aventura narrada con un magnífico pulso literario que consigue transmitir al lector, en un primer momento, la angustia de la huida y, posteriormente, la emoción de encontrarse, la protagonista, ante un mundo por completo insólito y desconocido. Todo ello con una prosa puesta por completo al servicio de la historia, que no se recrea ni se demora de forma gratuita, pero tampoco pasa de largo por donde se necesita una detención. Asimismo, emplea Tazón un trazo muy fino a la hora de describir a los marineros y a los componentes de la asfixiante corte islámica de la que la protagonista trata de huir; el resultado es una novela de muchos méritos y que propone al lector un tema apasionantes sobre el qué pensar, como es hasta qué punto conocían los antiguos el extremo de su mundo y, sabiéndolo, callaban por interés.