lunes, enero 08, 2007

Los heridos graves, Julieta Valero

IV Premio de Poesía Joven Radio 3. DVD, Barcelona, 2005. 102 pp. 10 €

Ariadna G. García

Los heridos graves, segundo poemario de Julieta Valero (Madrid, 1971), propone al lector un viaje a lo vedado, a lo oscuro; en definitiva, la mayor de las aventuras: un viaje hacia fuera por espacios domésticos (casa, hospital) y agrestes (senderos, caminos, rutas) para viajar hacia adentro. La finalidad del itinerario es que el viajero/lector se conozca a sí mismo, como aconsejaban los místicos renacentistas y el oráculo escrito en el templo de Apolo: “Gnothi seaytón”.
Este viaje es una búsqueda de la identidad por el ahondamiento en el dolor. Julieta Valero toma tanto de la tradición literaria mística como de la romántica el concepto del Homo Viator o del peregrino. El hombre llega al conocimiento de sí tras superar una serie de etapas/pruebas; que son las que organizan la estructura de la obra.
Así, la primera parte del libro descubre varios accidentes por los que todo aguerrido viajero tendrá que aventurarse.
Por lo pronto, el poema “Canción de los que han puesto casa” muestra un antagonismo de raíces románticas entre la búsqueda en la pareja de una sensualidad que muestre lo ilimitado, y la resignada conciencia de la caducidad del amor. Deseo, a su vez, revela que la posesión sexual es un hito que conduce a la perfección no menos que al aniquilamiento; vida y muerte se complementan, tema que remonta a Aleixandre, a Hölderlin o a San Juan de la Cruz. Para remate, la “Canción del empleado” vislumbra la transitoriedad humana; que se asume con mucho de estoicismo y no poco de pena en otro de los mejores poemas del libro: “Parientes”.
Hasta aquí, Los heridos graves es una obra que introduce a sus viajeros/lectores en una aventura espeleológica hacia los estratos más profundos de la conciencia humana: llena de contradicciones, des-posesiones y ansias de absoluto que no se satisfacen. Pero al lado de esta fuerza convive un espíritu griego de combate y superación que monopoliza la recta final del itinerario: «somos construcción, no hay otra./ Luchar, lavarse o entran los gusanos/ y aquí no queda nada» (“Terapia”).
El derrotero, por tanto, era un viaje de iniciación, una exégesis personal y colectiva.
Ahora bien, si en Los heridos graves lo heroico nace de lo trágico y el día de la noche, ésta no desaparece, se asume. La vida está equidistante de elementos que expanden y contraen brutalmente el alma: la seguridad («Caminamos buscándole los claros a la selva», “Para tratar con el mono”) y la destrucción («eres una deflagración, no debo tocarte», “Deseo”); la plenitud («volveré a la mirada en verdad acuática/ a la desmemoriada lencería/ y a la punta del pecho con otro credo carnal/ que entonces será para mí la vida», “Perder”) y la Nada.
En conclusión, Julieta Valero regala a los lectores un libro imprescindible: hondo y de extraordinaria belleza; salpicado de símbolos e imágenes que van dibujando la orografía de nuestra realidad: fragmentada, caótica, salvaje y dulce.

4 comentarios:

Revista Puerto dijo...

Estimada Ariadna G. García me gustaría contactar contigo para hacerte llegar la revista de crítica poética Puerto, que publica, entre otras, una reseña de este mismo de Julieta Valero.
Si te interesa este es el blog de la revista: www.revistapuerto.blogspot.com
y su correo: revista_puerto@hotmail.com
Un saludo.

Anónimo dijo...

¿Como es que se hace la crítica de un libro que lleva un año publicado como si fuese novedad? Si hasta hace unas semanas salió el siguiente premio Radio 3...

C.G.P dijo...

Me parece muy interesante para los lectores que se riteren y/o actualicen las críticas de los libros por dos razones:

a)se recuerdan
b)se observan desde distintos puntos de vista.

Felicidades, Ariadna, por mantener siempre viva la poesía desde tanta generosidad

Anónimo dijo...

He leído este libro y, francamente, me resulta incomprensible. me gustaría realmente profundizar en él y analizarlo con detenimiento pues todo él está elaborado con sobrecarga desímbolos, por lo que ruego me facilites algún contacto directo con quien pueda ir comentándolo y desentrañándolo.
Gracias,
D.S.R.L.