viernes, junio 06, 2014

Lectura de Foucault y Escritos sobre Foucault, Miguel Morey

Sexto Piso, Madrid, 2014. 431 y 381 pp., 24 € (cada uno)

 




















Fernando Ángel Moreno

Todos deberíamos haber leído a Foucault.
Escribo la frase en pretérito perfecto: tras haberme acercado a él, siento cierta necesidad de repasar las lecturas ya pasadas desde su perspectiva. También leo de manera algo diferente.
No obstante, ¿por dónde empezar? Su bibliografía tiene un volumen considerable. Por otro lado, cada libro suyo contiene solo una faceta de un complejo sistema de miradas que no se cierra en un solo texto.
¿Por dónde empezar?
En este tipo de casos, vale la pena acercarse a manuales, resúmenes divulgativos, pequeñas lecciones, aunque sea de manera muy provisional. Sin embargo, en el caso de la obra de Foucault, disponemos por suerte de algo que va más allá de un manual y que no entra en la paráfrasis subjetiva y deformadora. Puede entenderse antes como una aproximación o, mejor, como un estudio descriptivo de la obra del autor francés.
Miguel Morey, catedrático emérito de Filosofía en la Universidad de Barcelona y autor de numerosos e importantes trabajos de filosofía, escribió hace ya más de tres décadas un libro, Lectura de Foucault, a partir de su tesis doctoral sobre la obra del francés hasta finales de los años setenta. Este célebre texto ha sido recuperado ahora, en el trigésimo aniversario de la muerte del filósofo, por la editorial Sexto Piso. Esta misma editorial publica también, en otro volumen complementario, Escritos sobre Foucault, los artículos posteriores del propio Morey sobre el tema.
En el primer libro, nos encontramos, como decía, con un resumen de los textos más destacados anteriores a los ochenta, principalmente Historia de la locura, El nacimiento de la clínica, La arqueología del saber y Vigilar y castigar, con otros acercamientos a diverso material como entrevistas, libros menos significados y algunas fuentes secundarias.
Se trata de un trabajo meticuloso que no solo pondrá al profano sobre la pista de la importancia del pensamiento de Foucault, sino que además penetrará con detalle en las sutilezas de los textos y en sus implicaciones socio-culturales. Evidentemente, no sustituye la lectura de los originales, a los que debe acudirse obligatoriamente si se quiere conocer de verdad dicho pensamiento. Sin embargo, aporta una visión suficientemente completa como para que el profano conozca y el experto ordene y clarifique, gracias a la meticulosidad y la lucidez del texto.
Durante la etapa arqueológica (Historia de la locura, El nacimiento de la clínica), Foucault mostró de qué manera ciertas instituciones y ciertas visiones del enfermo y del loco se correspondían con derivas intelectuales tan relativas como significativas. Las páginas dedicadas a esta línea exponen con claridad la manera en que el filósofo desarrolla sus planteamientos y pueden justificar por sí mismas el acercamiento.
Como el profano será el más beneficiado de esta Lectura, debo advertir sobre la dificultad de algunos pasajes. Dudo de que un buen lector de ensayo cultural y, desde luego, cualquier aficionado a la filosofía tengan serios problemas para seguirlo. No obstante, las páginas dedicadas a la etapa genealógica (Las palabras y las cosas, La arqueología del saber, Vigilar y castigar) sí exigirán quizás un cierto esfuerzo. Ni el léxico es demasiado complicado ni las ideas demasiado ajenas, pero por experiencia propia con mis estudiantes entiendo que puede resultar árido en ciertos pasajes. Aún así, ese pequeño esfuerzo vale muchísimo la pena si hay interés por la filosofía.
Al fin y al cabo, Foucault supo poner en duda no ya los sistemas de creencias occidentales, sino los apriorismos de construcción de los mismos a nivel histórico, la manera en que los seres humanos construimos nuestro conocimiento social.
Los planteamientos de la etapa arqueológica requieren, por tanto, una lectura más pausada. Son bastante más complejos para el profano y ahondan en conceptos revisados por el filósofo, como «enunciado», «sistema», «episteme», «lenguaje»..., que quizás requieran cierta reflexión previa. No obstante, la inmersión en los capítulos del orden de las cosas y del discurso del método debería ser obligatoria para cualquier investigador cultural, si no se quiere acudir a la fuente original o si se desea ordenarla o clarificarla.
Con todo, no me parece complicado que al terminar la lectura la satisfacción por el mapa construido valga la pena. Al fin y al cabo, recoge con detalle los sistemas propuestos para la indagación de las bases de los sistemas socio-culturales que resultarían decisivos para la pasión anglosajona por los estudios culturales.
La lectura de este primer libro vuelve casi obligatoria la del siguiente, que contiene las reflexiones sobre otros aspectos. Se recoge además la Historia de la sexualidad, aún no aparecida durante la escritura del primero. Al tratarse de una recopilación de artículos, la estructura es diferente. En cierto sentido, es más accesible que el anterior, en cuanto a que penetra menos en una pormenorizada estructuración del pensamiento del filósofo. No obstante, algunas páginas requieren conocer antes dicho pensamiento. Además, el no iniciado en filosofía puede perderse en algún momento puntual, como fue mi caso respecto al pensamiento de Bataille.
Para estos no iniciados, encuentro especialmente interesantes e iluminadores: «Michel Foucault: Una política de la experiencia» y «Sobre el lugar de la teoría en M. Foucault: Materiales para una reflexión». Me han parecido buenos acercamientos a algunas ideas fundamentales.
Por otra parte, el propio Morey advierte sobre el peligro de una colección de artículos: cierta repetición, especialmente si se conoce el primer libro. Además, quizá, podría habérsele añadido algo de crítica, desde otras perspectivas. No obstante, el objetivo principal parece ser la exposición, con lo que conlleva de repetición, y en ese sentido no defraudará en absoluto.
Debe alabarse también la valentía y el trabajo del editor, por el cuidado y la interesante presentación de ambos volúmenes. Aporta un buen regalo a quien desee ampliar sus conocimientos de filosofía y de estudios culturales e iniciarse en la mirada de un representante fundamental del siglo XX, justo en una España que vive uno de sus momentos más necesitados de revisión socio-cultural.