lunes, junio 02, 2014

Cixi, la emperatriz: la concubina que creó la China moderna, Jung Chang

Trad. María Luisa Rodríguez Tapia. Taurus, Madrid, 2014. 632 pp. 23 €

Ángeles Prieto Barba

Al haber permanecido la inmensa China durante siglos apartada de nuestros intereses, los occidentales en general y los españoles en particular, desconocemos en líneas generales su historia. Y este libro, del que destacaré su excelente estructura didáctica, bien puede contribuir a paliar esa laguna cultural inmensa. Hemos de tener en cuenta que en nuestros planes de estudios universitarios China apenas se aborda, al no contar con especialistas sinólogos en numerosas facultades. Pero también hay que advertir que, con este interesante libro, no estaremos ni mucho menos ante un manual de historia objetivo, sino ante una biografía elogiosa, laudatoria y hasta reivindicativa de un personaje femenino muy complejo y oscuro, una autócrata que presenta no pocas sombras.
Tampoco fue sencillo gobernar esa China inmensa que ya en 1850 alcanzó los 430 millones de habitantes, repartidos en cinco etnias muy dispares entre ellas: los numerosos han, los gobernantes manchúes, los tibetanos, los mongoles y los hui. Es por ello que durante su mandato de 47 largos años con intermitencias, la emperatriz viuda Cixí tuvo que realizar verdaderos equilibrios para permanecer en el poder, entre aciertos, injusticias, errores y derrotas. Por lo que no es fácil tampoco acercarnos a ella desde nuestra época y parámetros culturales radicalmente distintos y emitir un juicio político que la salve o condene. Lo que sí se atreve a realizar Jung Chang, la autora.
Si atendemos a la biografía de esta última, entenderemos mejor esta apuesta decidida por cuidar la imagen de Cixí, datos que debemos tener en cuenta para asimilar bien este libro. En principio, Jung Chang es china, hecho que facilita enormemente el acercamiento a su propia historia. Pero además participó en ella, dado que fue Guardia Roja durante la Revolución Cultural, aunque a posteriori su familia se viera represaliada duramente por la dictadura revolucionaria y rupturista con el pasado imperial que lideraba Mao Tse Tung, viéndose obligada a abandonar China. Por otra parte, fue la primera estudiante china en obtener el doctorado en una universidad británica, logro que alcanzaría tras superar no pocas dificultades y es por ello que no debe extrañarnos en absoluto su aprecio, incluso identificación, con el personaje femenino y audaz que biografía, proceso común a tantos autores a lo largo de la historia, pero que sin duda resta objetividad al enfoque del mismo. Observamos asimismo que en la bibliografía incluye a numerosos autores chinos, pero acude mayormente a fuentes occidentales, con predominio claramente anglosajón. Como el agregado británico Algernon Freeman-Mitford, abuelo de las famosas hermanas Mitford, o la pintora estadounidense Katharine Carl, que por emitir observaciones personales, son citados continuamente.
Es por que ello que, sin dudarlo, los méritos de este libro enriquecedor estriban en sus dos puntos fuertes: la sólida estructura cronológica que nos permite seguir la vida de esta dirigente de forma progresiva, integrando bien los grandes acontecimientos que marcan su reinado (concubina del Emperador, guerra del Opio, toma del poder, apertura hacia Occidente, inicios de la modernidad, los dos reinados masculinos intermedios, la derrota ante Japón, la rebelión de los bóxers) con aspectos de su carácter y vida cotidiana, y por supuesto lo bien narrado que está, con claridad y dinamismo. Méritos que debemos repartir entre su autora, pues no en vano Jung Chang firmó la estupenda autobiografía familiar Cisnes salvajes, y su traductora, que sin duda ha realizado un gran trabajo parejo.