martes, junio 17, 2014

Divorcio en el aire, Gonzalo Torné

Mondadori, Barcelona, 2013. 305 pp. 19,90 €

María Dolores García Pastor

La tercera novela de Gonzalo Torné es una ácida comedia en primera persona que va más allá de la anécdota para reflexionar sobre algunos de los grandes temas de la literatura y por ende de la humanidad: el amor, el paso del tiempo, la familia, los traumas que arrastramos de por vida… Joan Marc Puig Miró, que ya había aparecido en la anterior obra de Torné Hilos de Sangre (2010), inicia un monólogo en el que le cuenta a su segunda ex esposa su relación y su divorcio con su primera ex esposa, en un intento de recuperarla.
El divorcio se convierte en una excusa para bucear a lo largo y ancho de los cuarenta y seis años de vida del protagonista, para conocer a sus familiares y amigos y todos los entresijos de su existencia. Joan Marc es un personaje literariamente atractivo, un antiheroe con tintes clasistas, xenófobos, homófobos y misóginos, una verdadera joya que el autor consigue perfilar a la perfección. A lo largo del libro el lector se mueve entre la empatía y casi la pena por sus desgracias, y una profunda aversión por este ser prepotente y cargado de prejuicios que no solo desagrada sino que incluso escandaliza.
Divorcio en el aire podría ser la historia del proceso de decadencia de su protagonista, el retrato de una clase social y de toda una generación, un recorrido muy personal por la Barcelona pija, e incluso una historia de amor y desamor. Es todo eso salpicado de mucho humor e ironía, envuelto en una excelente prosa, una novela con tintes tragicómicos y con contínuos guiños a la anterior novela de su autor. Las relaciones familiares es uno de los temas que vuelve a estar presente en este libro al igual que lo estuvo en el anterior. La sombra de Harry “Conejo” Angstrom, el famoso personaje de John Updike, sobrevuela ambas novelas.
La forma en que transcurre la historia exige una lectura atenta. La técnica del monólogo hace que el argumento se desarrolle con numerosos saltos temporales que no en pocas ocasiones descolocan al lector y pueden hacer que pierda el hilo. Torné demuestra oficio a la hora de cerrar todas las tramas abiertas y nos propone un final sorpresivo que, sin embargo, queda un poco difuminado entre la conclusión de dichas tramas, lo que hace que le reste efecto. Pese a todas sus cosas positivas la novela no acaba de convencer, la historia no resulta demasiado atractiva pese a estar muy bien escrita y protagonizada por un potente personaje principal, o tal vez era demasiada la expectativa creada por su autor tras haber conseguido el Premio Jaen de Novela en 2010 con Hilos de Sangre.