martes, enero 24, 2012

Sólo para gigantes, Gabi Martínez

Alfaguara, Barcelona, 2011. 408 pp. 18,50 €

Amadeo Cobas

Conocí la escritura de Gabi Martínez al leer (y reseñar para este mismo blog) su obra Sudd, y descubrí a un narrador talentoso, con gran pericia a la hora de graduar la tensión narrativa, sabiendo interpolar giros inesperados e imaginando situaciones casi inverosímiles, muy bien resueltas. A la par me sorprendió la estructura de su obra, sólida sobre una trabazón muy bien armada e inatacable partiendo de los rudimentos más básicos en esto del escribir. En Sólo para gigantes hay más oficio aún. ¿Por qué? Porque trazar la biografía de alguien es un camino delicado y largo que amenaza con volverse un páramo, un desierto jalonado por media docena de acontecimientos fundamentales en la vida del biografiado, que es la esencia única que alcanza a retener el lector. Magro premio tras muchas y tediosas páginas…
Esto no sucede aquí, desde luego. Porque Martínez utiliza una amalgama de géneros para diversificar y dar interés a su texto. Recrea pasajes transcribiéndolos como le fueron contados, y no por ende desdeña ficcionar para dar vida a lo oscuro; narra con omnisciencia al tiempo que recaba las opiniones de quienes conocieron a Jordi Magraner, el biografiado (no faltan entrevistas con la madre y hermanos del fallecido, sin ir más lejos); poetiza y engalana con citas el libro, mas no olvida la furia causada por un asesinato todavía impune (para lo que se vale de revolver entre las cartas que enviaba a la familia, el diario que escribía Magraner, a la sazón que intenta rescatar confesiones directas de sus allegados en tierras asiáticas). En resumen, para dar una visión más plural sobre los pensamientos de este naturalista se mete en la piel del escritor que investiga aunque no le asusta arriesgar su propia vida en esta investigación. ¿Qué logra con ello? Traer luz a la historia y un homenaje más que merecido.
Y es que en esta biografía Gabi Martínez nos traslada el mundo convulso en el que le tocó vivir al protagonista, en una región a caballo entre las tradiciones y desconfianza de las tribus pakistaníes y el ascenso fundamentalista de los talibanes en Afganistán. Un mundo y un proyecto de búsqueda al que casi siempre le sobraba ilusión y le faltaban recursos económicos; un mundo extraño para un occidental tildado de «cazabarmanus», aislado y con necesidad de fijar alianzas afectivas para combatir la inmensa soledad que oprime en las montañas a quien no tiene más compañía que sus perros alaskan malamute.
«Tendimos la lápida sobre el cemento y adornamos el contorno con piedras bien escogidas. No hubo discursos. Permanecimos dos, quizá tres minutos en silencio frente a la tumba. A las 18.59 abandonábamos la necrópolis.» Así de sencillo es a veces un recuerdo, así de lejano en la distancia; por eso es tan importante dar a conocer esta biografía y a este estudioso ya desaparecido: Jordi Magraner.
«Gorilas de montaña, grandes babuinos, elefantes pigmeos, caballos remotos…, cada cierto tiempo se descubren especies animales que se creían extinguidas o que sencillamente eran ignoradas». Desde esta premisa, sumada a una inquietud científica se puede partir a la búsqueda del barmanu, el hombre salvaje, el hombre velludo, el hombre de las nieves, el yeti («en tibetano, yeh significa bestia salvaje, teh, lugar rocoso»), llamémosle como queramos. Conociendo este dato podemos partir de la mano de Jordi Magraner, el investigador de origen español que se instaló en Pakistán, en concreto en las montañas del Hindu Kush, para localizar a este ser, vestigio de tiempo pretérito, eslabón más que perdido en el mundo actual, «reliquia» (según definición del científico ruso Boris Porchnev). Homínido del que se encontró un ejemplar, homo pongoides, denominado comúnmente hombre congelado por ser éste el estado en el que fue hallado, estudiado por el zoólogo Bernard Heuvelmans (quien inventó el término criptozoología para definir la disciplina que versa sobre el estudio de los animales ocultos). De estos antecedentes se nutre Magraner y se lanza a la aventura para lograr pruebas científicas de su existencia.
Tiene la obra de Gabi Martínez la virtud de despertar el interés por estos temas. En mí lo ha hecho. Si quieren saber más les recomiendo una visita a la página www.jordimagraner.com, creada por su nieta como un reconocimiento a este valiente, a este intrépido que arriesgó (y perdió) su vida por desvelar uno de los misterios zoológicos más tiznados de controversia. ¿Existe o es una fábula? Opine cada cual como quiera. Lo que es impepinable es que especies animales nuevas son descubiertas hoy en día: tiburones de un solo ojo, ranas dentadas, murciélagos, hormigas… En fin, para más información escriban en el buscador de www.nationalgeographic.com lo siguiente: «Halloween pictures: 9 spooky new species found».
Se sorprenderán…