miércoles, abril 25, 2012

El abuelo que saltó por la ventana y se largó, Jonas Jonasson

Trad. Sofía Pascual Pape. Salamandra, Barcelona, 2012. 413 pp. 19 €

Cristina Davó Rubí

La primera palabra que se me ocurre sobre esta novela es insólita. Asimismo le vendrían bien calificativos como curiosa, original y divertida. Algo no muy común en la narrativa nórdica a que estamos acostumbrados. Pues así es la ópera prima de Jonas Jonasson (Växjö, 1962). Dedicado durante muchos años al periodismo y a la producción televisiva, finalmente decidió dedicarse por completo a la literatura y escribir la historia que siempre quiso contar. El abuelo que saltó por la ventana y se largó (2012) es una disparatada fábula inspirada en la figura de su propio abuelo y con la que el autor sueco da un giro radical a su vida. Reconocido como Libro del Año y Premio de los Libreros en Suecia, estamos ante un éxito que traspasa fronteras y que arrasa como un vendaval con todos los tópicos sobre el país nórdico y sobre la tercera edad.
El peculiar anciano protagonista es Allan Karlsson, que decide escapar de una vida que no va con él y se va de la residencia de ancianos saltando por la ventana -el título no esconde ningún misterio-, el día de su centésimo cumpleaños. A partir de aquí se van sucediendo una serie de rocambolescas situaciones que nos llevan a conocer a fondo al personaje. Una vida de cien años permite al escritor hacer un recorrido por la historia del siglo XX, intercalando episodios de la biografía de Karlsson con la peripecia de su huida actual. La herramienta principal que utiliza el autor sueco es el humor, pero detrás de la risa no puede pasar desapercibida la crítica a las deficiencias de una sociedad que no aprende de sus errores pasados. Asimismo, se cuestiona la eficacia de los medios de comunicación y de la Justicia en la actualidad.
Leyendo los disparates que se van sucediendo en la existencia de Karlsson, sus encuentros con Churchill, Franco, Mao Tse-tung, Truman, Oppenheimer, de los que siempre sale bien parado y considerado poco menos que un héroe, nos preguntamos si tal vez quien más ignorante parece es ciertamente el único que sabe disfrutar de la vida. Alejado de toda convicción religiosa y política, autodidacta, especialista en explosivos y con un optimismo innato, el centenario Allan Karlsson sigue encontrando razones para vivir. Un personaje con entidad propia, eje fundamental de toda la trama. Cuando al principio de la novela el abuelo se escapa del pueblo en un autobús de destino incierto, con una maleta robada casi por accidente, no imaginamos la riqueza de la historia que nos espera. Un argumento perfectamente hilado, en el que no se escapa ni el más mínimo detalle a pesar de su complejidad. Con una galería de personajes corales dignos acompañantes del protagonista: un marginal que vive en una estación de tren abandonada, un vendedor de salchichas erudito, una pelirroja irreverente que tiene como mascota a una elefanta, el jefe de una banda de mafiosos de medio pelo o un comisario frustrado. Para no aburrirse. El acierto último que termina de redondear esta sarcástica historia es el método narrativo de Jonasson, con descripciones breves, diálogos directos de frases cortantes y acciones claras y veraces.
No hay excusas para coger entre manos esta novela y darnos cuenta de la estupidez humana, de que las ideas absolutas conllevan miseria y destrucción, y de que la risa es un arma muy efectiva. Deberíamos hacer más uso de ella.

3 comentarios:

Jorge Pena dijo...

He leído hace poco este libro inusual y ya lo considero una de esas obras que uno guardará en su memoria por siempre. Sencillamente genial.

Jorge Pena dijo...

He leído hace poco este libro inusual y desde ya lo considero una de esas obras literarias que lo acompañarán a uno por siempre. Genial. Lo recomiendo cálidamente.

MORIANA dijo...

Hola alguien puede recomendarme algun libro de este estilo, lo lei y me encanto BUENISIMO