jueves, febrero 16, 2012

El perro de los Baskerville, Arthur Conan Doyle

Ilust. Javier Olivares. Trad. Esther Tusquets. Nórdica, Madrid, 2011. 165 pp. 25 €

Amadeo Cobas

Es curioso el modo en el que puede surgir una novela. Tal ésta. ¿Inspiración de su autor? Sin duda…pero no sólo. El perro de los Baskerville fue publicada por capítulos (al igual que los inicios del detective Sherlock Holmes) en The Strand Magazine, de tirada mensual, debido en gran parte a la presión de los lectores de la revista, que necesitaban más aventuras de su detective favorito. Sobre todo, después del agravio que Arthur Conan Doyle les había hecho padecer al matar a Holmes en su última intervención literaria (el escritor se había visto abrumado por la notoriedad alcanzada por el personaje que había creado, quiso cambiar de registro…mas no se lo permitió su público. Perdón, por ser más preciso, quiero decir el público de Sherlock Holmes…). Quizá como leve venganza, sir Arthur va a mixturar ingredientes novedosos en esta novela respecto a las anteriores entregas de Holmes. Así, a la investigación pura, aureolada de lógica deductiva, adiciona unas pizcas de misterio sobrenatural, unas pinceladas fantasmales que visualmente frisarían el terror al verse el espectador perseguido por ese perro de fauces fosforescentes proveniente del averno, ¿acaso algún pariente del can Cerbero?
Otra nota diferenciadora de esta obra respecto a las precedentes es el gran protagonismo que cobra el compañero infatigable del detective, el doctor Watson, no sólo por ocupar el papel de narrador en la novela (como tantas otras veces), sino también porque es él quien interviene en solitario, sin la intermediación de Sherlock Holmes a lo largo de casi la mitad de la acción. Empero, ello no es óbice para que la metódica capacidad de razonar de Holmes deje de brillar. Al contrario, la muestra el autor exponiendo, al modo habitual, cada hipótesis para desgranarla en sus partículas más ínfimas y concluir su porqué. Y para todo ello le basta esta narración en primera persona efectuada por Watson con ese detallismo preciosista suyo, sin dejar ninguna explicación al albur, ya sea por medio de la narración en sí misma, en su traslado al lector, o mediante las cartas que dirige a Sherlock para contarle los acontecimientos que vive en su estadía en la mansión de los Baskerville, en una de las cuales escribe: «…sigo creyendo que lo mejor es transmitirle todos los datos y dejar que elija usted los que le parezcan más útiles». Es decir, el axioma del alumno que no osa emular al maestro.
Pese a ser territorio común en su producción literaria, no hay que dejar de destacar la técnica narrativa de Conan Doyle, que maneja con displicencia el ritmo consiguiendo el frenesí de un texto abundantemente dialogado y, por ende, muy clarificador, con la diseminación milimétricamente estudiada de dejes poéticos para no abrumar con sus descripciones prolijas, jalonándolas de belleza: «Los rayos oblicuos del sol poniente convertían los arroyos en hebras de oro…»
Resumiendo, diremos que Sherlock Holmes es magistral en sus investigaciones, y el libro se pliega con el caso cerrado sin permitir ni un solo cabo suelto, ni un resquicio por el que atacarlo; ni siquiera queda sin resolver, por poner un ejemplo, la desaparición de un perro perteneciente a un personaje secundario, cuya falta es mencionada en un breve pasaje, pero que reaparece al final para dar a conocer qué ha ocurrido con él.
Mención aparte merece la calidad de esta reedición hecha por Nórdica. Ha sido un acierto la compaginación entre letra e imagen, una empresa a priori complicada, pero que ha sido resuelta con solvencia por la editorial. Claro que han contado con Javier Olivares, y así es fácil atinar en la diana. Las ilustraciones tienen su sello inconfundible, la fuerza que siempre las caracteriza; son deliciosamente simbólicas, imprimen un velo muy apropiado al trazar repetidamente las volutas del humo de los cigarros, no en vano sabemos que tanto Holmes como Watson son fumadores empedernidos, y tienen esas pinceladas sombrías y otoñales que reflejan el páramo en el que transcurren los sucesos y asoman los espectros. Si tienen un rato, paséense por esta dirección: javierolivaresblog.blogspot.com y verán ejemplos de su obra.
Este libro de formato grande (tamaño 19,5 x 26) a precio asequible es una opción para hacer un regalo que compendie calidad y elegancia.