jueves, mayo 10, 2012

El Sunset Limited, Cormac McCarthy

Trad. Luis Morillo Fort. Mondadori, Barcelona, 2012. 112 pp. 14,90 €

Cristina Consuegra

Cormac McCarthy es uno de esos pocos autores al que la definición de original no le queda grande, especialmente, por la forma descarnada de asimilar y reflejar la condición humana a través de la ficción. El autor de La Carretera (2007) siempre ha mostrado un afán desmesurado por hacer pensar a la persona que sostiene el libro, la misma que tras el ejercicio lector será responsable de una parte de la realidad y del presente en el que está inmersa. El Sunset Limited, publicada en 2006, es la segunda obra de teatro que McCarthy escribe y que Mondadori recupera este año para el público español. Con la prosa seca y contundente a la que nos tiene acostumbrados, en El Sunset Limited, su autor traza una conversación a bocajarro entre dos individuos, Blanco y Negro, cuyas existencias jamás se hubieran cruzado de no ser porque uno de ellos, Negro, decide frustrar el intento de suicidio de Blanco, quien se arroja a las vías por las que circula el tren conocido como el Sunset Limited. Desde esa liberación/prisión, se despliegan dos sistemas morales antagónicos que someten al lector a un ejercicio de profunda lectura activa que se antoja tan inquietante como necesaria.
Formalmente es un título clásico, es decir, la acción dramática transcurre a través del diálogo entre sus protagonistas, ahora bien, gracias a ese sencillo planteamiento, McCarthy articula un complejo entramado discursivo que no hará más que capturar al lector y trazar complicidades entre las posturas éticas de los personajes y el individuo que se encuentra al otro lado de la página. La elección de esos nombres, además de reflejar el contraste del color de la piel de ambos protagonistas, es un juego dicotómico que el autor emplea para desarrollar una de las grandes obsesiones que McCarthy ha tratado en otros títulos: la pugna entre la razón y la fe, entre el conocimiento y la creencia por la creencia. Cada personaje defiende una postura que no es ni sencilla ni pretenciosa, trasladando al lector cierta sensación de ingravidez ética cuyo estado de perturbación hace que se revisen esas cuestiones que suelen yacer en ángulos imprecisos de todo ser humano.
Con el uso de cada palabra, McCarthy refuerza el pensamiento lanzado por los personajes, al tiempo que realiza un trayecto introspectivo gracias a la mirada que cada individuo sostiene hacia el mundo, trayecto que avanza con la línea dramática hacia niveles de mayor profundidad donde se encuentran otros refugios que el autor ha desarrollado explícitamente, sin subterfugios, temas o asuntos como el cuestionamiento de la existencia del individuo contemporáneo, la libertad dentro de un sistema que ha sido diseñado para no hacer partícipe al ser humano, el conocimiento como arma de defensa, pero sobre todo y ante todo, su preocupación por la tríada mundo-persona-educación, tríada que puede entenderse gracias a la frase que Blanco espeta a Negro en un momento concreto de la obra: «La educación y la cultura hacen que el mundo sea personal». Por todo ello, sin estar ante la mejor obra de McCarthy, El Sunset Limited es una obra eficaz para entender el corpus del autor de No es país para viejos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Una critica magnifica que me ha dejado con la miel en los labios por conocer todo el contenido del libro.
Mª Eugenia

L.P dijo...

Estupenda reseña Cristina, me gusta el estilo de diálogos secos y directos de este autor.
Me lo apunto en pendientes.

Abrazos

ironweed dijo...

No es de lo mejor de este monstruo de la literatura que es Cormac McCarthy. En su defensa ( he leído todo lo que ha escrito y traducido al español hasta ahora), diré que tal vez por mi falta de afinidad con las obras teatrales, ésta me deje con un sabor indefinido en la boca. No es el enorme, el único Cormac de " En la fontera", " Meridiano de sangre", "Sutree" , " El guardián del vergel" entre otras, pero si eres constante en releer en el mismo momento de la primera vez, algunos diálogos muy sutiles, agudos y que abren un poco el seso, señalo que es un libro corto que se recomienda. No busque la literatura a la cual nos tiene acostumbrado Cormac; es una pieza de teatro, y la brevedad de las preguntas y respuestas, no pueden competir con las grandes piezas que nos ha entregado hasta el momento.
José Santos
Patagonia Argentina